Una protesta de pilotos de la aerolínea Avianca que exigen mejoras salariales provocó el viernes, junto al mal tiempo, demoras y cancelaciones de vuelos nacionales con la consiguiente molestia de los pasajeros.

La operación internacional de la aerolínea, la mayor de Colombia, lucía normal hasta el mediodía, según reporteros de The Associated Press en la terminal de Bogotá, la principal del país.

"Estoy muy molesto porque me cobraron la multa de 70.000 pesos (unos 36 dólares por cambiar el horario del boleto) cuando dijeron que no lo iban a hacer", dijo Wilson Avila, un ingeniero de sistemas de 42 años y quien tenía previsto salir desde Bogotá a Medellín en un vuelo de Avianca pero el viaje fue cancelado.

Para Jorge Alberto Rendón, el inicio de sus vacaciones en Colombia lucía difícil porque, tras esperar siete horas en Madrid el jueves por la tarde, su vuelo de Avianca rumbo a Bogotá, previsto para las cinco de la tarde, recién partió a la una de la madrugada y le aseguraron que fue por problemas mecánicos de la nave.

"Muy mal comienzo de mis vacaciones... Lo que más nos molesta es que Avianca nos está mintiendo", dijo Rendón, un ingeniero agrónomo de 48 años y quien vive en Madrid con su esposa e hijo de cuatro años y vino a visitar a su familia en la ciudad de Pereira, a 175 kilómetros al oeste de Bogotá. "Esperamos llegar a Pereira, pero no soy muy optimista", agregó sobre su vuelo de Avianca de conexión desde Bogotá a Pereira.

De los al menos 730 vuelos diarios de Avianca, al menos una veintena de ellos internacionales, fueron cancelados 30 nacionales en la jornada, indicó la oficina de prensa de la compañía al ofrecer un balance hasta pasado el mediodía.

Las 12 salidas internacionales de Avianca previstas desde las 8:11 hasta las 9:50 am (de 1311 GMT a 1450 GMT) se cumplieron y salieron apenas con algunos minutos de demora, lo que suele suceder en las líneas locales, según reporteros de la AP en la terminal en Bogotá.

Al menos 2.820 pasajeros de vuelos nacionales cancelados --a nueve distintas ciudades del país como Bogotá, Medellín y Cali, entre otras-- fueron reacomodados en otros vuelos, agregó Avianca.

En la tarde del viernes trascendió que el vicepresidente Angelino Garzón, quien en oportunidades pasadas ha mediado en situaciones laborales como la actual, tenía en mente dialogar con los voceros de los pilotos.

A última hora, sin embargo, el encuentro no se produjo porque sus interlocutores "no alcanzaron a llegar por razones de vuelo" a la ciudad de Cali, 300 kilómetros al suroeste de Bogotá, explicó Garzón con sorna a los reporteros.

En consecuencia la reunión se aplazó para el sábado por la tarde, precisó el vicepresidente.

En un comunicado el Ministerio del Trabajo pidió a los trabajadores de la aerolínea retornar a la normalidad en "aras de generar un clima de confianza y entendimiento entre las partes, retornen a la normalidad en el ejercicio diario de sus funciones".

El llamado se hace porque las partes "convinieron restablecer la mesa de negociación a partir del próximo martes. Es dable esperar que en un ambiente de razonabilidad y cordialidad se superen las diferencias y se llegue a un acuerdo", añadió el ministerio en la nota divulgada en su página de internet.

La Aeronáutica Civil admitió que la operación nacional aérea sufrió la víspera demoras debido a que temprano estuvo cerrado por dos horas el aeropuerto de Bogotá por una intensa y baja nubosidad. Con ese cierre y en un efecto dominó, los vuelos nacionales de todas las aerolíneas sufrieron demoras y se vieron postergados hasta la jornada.

El presidente de Avianca, Fabio Villegas, y el mismo sindicato de pilotos de la aerolínea dijeron el viernes que los vuelos internacionales no tenían problemas. Villegas dijo que el retraso de la nave de Madrid se debió a que cayó un rayo sobre el avión y hubo que revisarlo.

Villegas, en una entrevista con la radio La W, indicó que las demandas de los pilotos eran exageradas, pero que seguían dispuestos a negociar.

La Asociación Colombiana de Aviadores Civiles, que agrupa al millar de pilotos de Avianca, comenzó en la jornada una protesta que llaman "Operación Cero Trabajo Suplementario" y que significa que, aunque seguirán volando las naves, dejarán de hacer tareas como avisar por radio o celular que están listos los carros tanque de combustible para los aviones o los carros remolcadores e incluso las escaleras para los pasajeros.

Los pilotos dicen que llevan siete meses de infructuosas negociaciones con la gerencia de la Avianca para ajustar un 25% sus salarios y que la compañía se niega a incrementar, según indicó su presidente.

Sobre los vuelos internacionales, "tienen que estar igual (normales). Yo ya hablé con los pilotos que están haciendo los vuelos internacionales, todo el mundo está en sus aviones, todo el mundo está preparando sus vuelos, todo está común y corriente", dijo el viernes en diálogo telefónico con la AP el capitán Jaime Alberto Hernández, presidente de la Asociación.

Hernández sostuvo que al dejar los pilotos de hacer esas tareas adicionales, quedará en evidencia el "caos operacional que tiene la empresa y la crisis de infraestructura que tiene el país" porque falta personal para atender esas labores y que los pilotos venían cumpliendo desde hace al menos una década, cuando la aerolínea enfrentó problemas financieros. Superados esos problemas económicos, dijo Hernández, los pilotos reclaman ahora mejoras de sueldo.

"Tenemos una diferencia (salarial) del 40% al 50% con pilotos de otros países de Latinoamérica y al interior de Colombia inclusive a un 25% con aerolíneas colombianas", dijo el presidente de la Asociación.

De todos modos, Hernández se mostró optimista con la mediación del vicepresidente Garzón. Enfatizó en que ya ha habido encuentros directos entre los voceros de los pilotos y el dueño de la compañía, Germán Efromovich.

El gremio de los pilotos busca ganar lo mismo que sus colegas en otros países como Brasil, Perú, México, Chile o Argentina con un salario promedio mensual de 10.000 a 11.000 dólares, mientras ellos reciben unos 5.400 dólares al mes, según Hernández.

Colombia dispone de al menos 30 aeropuertos comerciales, siendo el mayor el de Bogotá, que con unos 700 vuelos domésticos e internacionales cada día concentra 70% de las operaciones aéreas diarias del país, según la Aeronáutica Civil.