La policía de Mianmar reprime protestas por 3er día seguido

La policía de Mianmar cargó el viernes sobre los estudiantes que se manifestaban contra la nueva ley educativa del país, agarrando con brusquedad a los manifestantes y cargándolos en camionetas por tercer día consecutivo.

El incidente se produjo cuando unos 20 estudiantes se separaron de un grupo más grande de manifestantes reunidos en un monasterio cercano, indicaron un fotógrafo de Associated Press y otros testigos en Letpadan, 140 kilómetros (90 millas) al norte de la ciudad principal del país, Yangón.

La policía intervino arrastrando a cinco personas --una de ellas una chica joven-- hasta las camionetas, señalaron los testigos.

Hace más de un mes que centenares de personas protestan en varias ciudades, reclamando que el gobierno retire una ley educativa que consideran daña la libertad académica.

Ocho manifestantes fueron liberados antes el viernes tras su detención el día anterior en Yangón, en una carga policial en la que los agentes emplearon bastones y cargaron asistentes en camionetas.

El miércoles se produjo una operación similar contra los obreros de una fábrica que marchaban para pedir un salario mayor y mejores condiciones de trabajo en una zona industrial a las afueras de Yangón.

Mianmar comenzó hace cuatro años su transición hacia la democracia tras medio siglo de brutal dictadura militar. El nuevo gobierno ha tenido que afrontar las consecuencias de la nueva libertad de expresión. Muchas de las reformas iniciales que marcaron los primeros días en el cargo del presidente Thein Sein se han estancado o empezado a revocarse. El gobierno se ha mostrado especialmente susceptible ante las protestas públicas y las críticas en la prensa.

El gobierno había advertido de que tomaría medidas si los estudiantes que fueron detenidos en un monasterio de Letpadan trataban de marchar hacia Yangón.

Los grupos en Letpadan y la pagoda de Sule tienen objetivos similares. Quieren que el gobierno derogue una ley aprobada por el parlamento en septiembre que deja todas las decisiones sobre política educativa y currículos en manos de un grupo formado principalmente por ministros del gobierno. Los estudiantes afirman que la ley socava la autonomía de las universidades, que aún tratan de recuperarse de la represión del régimen militar.