Comentarios de O'Reilly provocan recuerdos sobre Malvinas

La guerra había terminado, desastrosamente para Argentina, y miles se lanzaron a las calles de Buenos Aires para expresar su rabia contra la junta militar que había llevado el país al conflicto por las Islas Malvinas.

Esa manifestación espontánea hace tres decenios ha provocado renovada atención debido a la controversia sobre la forma en que un hombre la recuerda. Los críticos han cuestionado la versión de Bill O'Reilly, comentarista político de Fox News, quien dijo en un libro que la protesta se había convertido en una "zona de guerra" y la calificó de "carnicería" en una entrevista con el diario Washington Post, a lo que agregó que "mataron a muchos".

Para los argentinos, los sucesos del 15 de junio de 1982, un día después que los militares británicos recapturaron la capital de las Malvinas, fue ciertamente un momento memorable, aunque caótico, que señaló el comienzo del fin de la dictadura militar. El jefe de la junta, Leopoldo F. Galtieri, renunció a los pocos días. La junta, que había asesinado a miles de sus opositores durante los seis años que mantuvo el poder, comenzaba a caer, y pronto levantó la prohibición a los partidos políticos y a las libertades civiles. Finalmente entregó el poder a un gobierno elegido en diciembre de 1983.

Los reportes noticiosos del momento y nuevas entrevistas con participantes indican que las autoridades lanzaron gas lacrimógeno en la icónica Plaza de Mayo y hubo enfrentamientos con los manifestantes, algo muy común en las protestas en América Latina. Al menos una versión, la del diario New York Times, dijo que la policía disparó, aunque apuntando sobre las cabezas de los manifestantes, no directamente a ellos.

Nadie mencionó que haya habido algún muerto.

"Si no hubo muertos es difícil llamarla una zona de guerra", dijo a The Associated Press Isidoro Gilbert, corresponsal en jefe de la entonces agencia de noticias soviética Tass en Buenos Aires. "Hubo represión. La gente estaba con bronca porque se sintió estafada por la guerra".

El reporte de The Associated Press sobre ese día indicó que las autoridades permitieron que la multitud se expresara durante unas cuantas horas y entonces enviaron a la policía antimotines, que usó gas lacrimógeno para dispersar la multitud en unos 15 minutos. El reporte indicó que entonces persiguieron y golpearon a los manifestantes que se retiraban y pisotearon a algunos periodistas.

Los manifestantes en retirada incendiaron dos autobuses cerca del extremo de la plaza y rompieron vidrieras en las calles aledañas. Dos fotorreporteros resultaron lesionados por las balas de goma de la policía, según la versión del corresponsal de la AP, Douglas Grant Mine.

"No se puede decir que no había tensión, temor de resultar lesionado", dijo John Reichertz, quien cubrió los hechos para la agencia de prensa United Press International (UPI) y recordó a la policía persiguiendo a los manifestantes por las calles. "Si te agarraba la policía, te pegaban, te metían en una furgoneta policial, esas cosas".

"Pero no recuerdo que haya pasado de eso. Como dije, no recuerdo específicamente que nadie haya resultado lesionado".

El historiador Nicolás Íñigo Carrera también participó en la manifestación, en que la plaza estaba llena de manifestantes contra el gobierno, y recuerda hablar corrido por la calle Defensa para escapar del gas lacrimógeno.

"La policía tiró gases", dijo. "No recuerdo si dispararon balas de plomo. Creo que no hubo muertos".

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Almudena Calatrava, corresponsal de The Associated Press en Buenos Aires, y Paul Byrne, productor de APTN, contribuyeron a este despacho.