El cabildeo le cuesta el puesto a parlamentario británico

El parlamentario británico Malcolm Rifkind renunció el martes a su cargo como responsable del comité que supervisa los servicios de inteligencia del país, y anunció que dejaría su escaño de parlamentario tras verse retratado en un reportaje con cámara oculta que parecía mostrarle ofreciendo su influencia política a cambio de dinero.

Rifkind, ex ministro de Exteriores y uno de los legisladores más destacados de su partido, describió las acusaciones en su contra como "despreciables". Pero dijo que no quiere que la vital tarea del Comité de Inteligencia y Seguridad se vea "distraída o afectada por la controversia sobre mi posición personal".

También señaló que no se presentaría a la reelección como parlamentario en las elecciones nacionales de mayo.

Rifkind se vio atrapado en el escándalo, al igual que el ex secretario de Exteriores del Partido Laborista Jack Straw. Straw ya tenía previsto abandonar la cámara en mayo.

Los dos hombres aparecieron en grabaciones realizadas con cámara oculta por un equipo de periodistas, que fingía representar a una agencia de comunicación ficticia con sede en Hong Kong que supuestamente buscaba políticos británicos de alto nivel para su consejo asesor.

A Rifkind se le grabó diciendo que podría conseguir "acceso útil" a embajadores, mientras que Straw habló de emplear "encanto y amenaza" para cambiar posturas de políticos.

Ambos negaron cualquier mala práctica y dijeron que actuaron dentro de las normas que permiten a los legisladores tener fuentes secundarias de ingresos siempre que las declaren.

El reportaje con cámara oculta del programa "Dispatches" de Channel 4 y el periódico Daily Telegraph reabrió el debate sobre el cabildeo político y el tráfico de influencias en el Parlamento británico.

El regreso de las acusaciones de corrupción resulta inoportuno para los políticos británicos, inmersos en una ajustada campaña electoral. La reputación de la cámara se vio empañada por escándalos anteriores de tráfico de influencias y por las revelaciones hace varios años de que los legisladores habían cargado al contribuyente gastos por segunda vivienda y conceptos como películas pornográficas, estiércol de caballo y una casa decorativa para patos.