Moda de Oscar: grandes firmas no garantizan perfección

La entrega de los Premios Oscar es uno de los mayores escaparates de la moda. Tendencias de todo tipo se establecen y dictan el gusto para el resto del año. Pero con ello vienen también las lecciones para evitar tropiezos.

Aun cuando se desfila por una alfombra roja con atuendos de las mejores firmas, la moda siempre tiene algo de peligro. Arriesgándose o quedándose en la zona segura, se puede estropear una imagen perfecta.

Mientras actrices como Reese Whitherspoon, Meryl Streep, Emma Stone, Cate Blanchett lucieron perfectas, con atuendos que iban desde el atemporal binomio blanco y negro hasta trajes revestidos en pedrería y la espalda descubierta, hubo otras que no dejaron huella.

Nicole Kidman apostó por un modelo de Louis Vuitton, elaborado con lentejuelas, que de no ser por una pequeña cinta roja a la altura de la cintura (otra de las tendencias de la noche) habría pasado totalmente desapercibido. Kidman y su apuesta resultaron demasiado sencillas.

Una embarazada Keira Knightley, llegó luciendo un pomposo vestido Valentino de bordados impecables que desfavoreció su silueta haciéndola lucir aburrida y con poco esmero.

El negro y blanco tuvieron cierto protagonismo pero en algunos casos, como el de Julianne Moore, los tonos neutros parecían resultar insuficientes.

Moore siempre acierta al elegir atuendos que acentúan su cabello rojo y logra verse como una verdadera diva de Hollywood. Sin embargo, para la noche en la que finalmente se alzó con su primer Oscar a la mejor actriz, el blanco del modelo Chanel que llevaba se perdía con el tono de su piel.

Hubo quienes se movieron entre la delgada línea que divide un atuendo seguro y una imagen sin chispa.

Tal fue el caso de Kerry Washington, quien para la ocasión lució un traje de dos piezas integrado por una falda con textura y un corsé con un volante inferior y bordados en los costados. Aunque no lucía mal, la protagonista de "House of Cards" no mostró nada novedoso. Algo extraño para una de las famosas que normalmente domina las alfombras rojas.

La joven Chloë Grace Moretz tuvo problemas con la silueta de su vestido. Optó por un pomposo modelo floreado de Miu Miu que a sus 18 años la hacía lucir como sacada de un cuento de hadas, pero historia no tuvo un final feliz, pues el corte sin tirantes y la amplitud de la parte baja resaltaban su baja estatura. Además la actriz constantemente posaba con las manos en el interior de los bolsillos laterales del modelo, lo cual acortaba aún más su silueta.

Atrás quedó la sobriedad extrema, muchas famosas se dejaron seducir por toques de color, pero en ciertos casos estropearon los atuendos.

Lady Gaga fue el ejemplo claro. La cantante acaparó las lentes en la alfombra roja gracias a su despampanante vestido blanco de Azzedine Alaïa, que junto a su pelo recogido, grandes aretes y labios rojos la hacían lucir totalmente alejada de ese personaje que domina los escenarios. Su imagen habría sido perfecta, de no ser por un par de guantes rojos que rompieron con lo impecable de su imagen. Los guantes generaron miles de chistes debido a su gran parecido aquellos de hule que se usan para fregar platos, pero se trata de Lady Gaga y en su universo todo vale.

Las cosas no se quedaron así, la cantante se reivindicó durante su presentación en la ceremonia, en la que ofreció un popurrí de temas de "La novicia rebelde" con el que deleitó a los seguidores del musical y de la moda, pues la intérprete apareció con un vestido blanco y cabellera suelta, demostrando que si lo desea puede lucir angelical y romántica sin dejar de ser Gaga.

Arriesgar es una de las máximas de la moda, pero no en exceso. Dana Perry, ganadora de la estatuilla por mejor corto documental, recogió su premio llevando una estola de pompones de peluche que inspiraron un chiste del presentador Neil Patrick Harris.

El gran acierto de la noche fue para el sector masculino. El clásico e infalible esmoquin se volvió a alzar como la apuesta por excelencia. Ben Affleck, Bradley Cooper y Chris Evans portaron modelos en negro con camisas blancas y pajaritas a juego.

Los Oscar demostraron que esa pieza de sastrería clásica puede llevar un toque de color y mantener su elegancia. David Oyelowo llegó en un smoking de tono rojo de Dolce & Gabbana, mientras que actores jóvenes como el ganador del Oscar Eddie Redmayne, Miles Teller y Ansel Elgort (los dos último en Prada) apostaron por combinación de azul oscuro con negro.

El que sin duda acaparó las miradas fue Jared Letto, quien lució un modelo de Givenchy en lavanda claro con zapatos blancos, que se mantuvo dentro de la exigencia de la gran noche de Hollywood.

Y por su parte, Harris se volvió un catálogo viviente de esmóquines. A lo largo de la ceremonia, el presentador lució un puñado de trajes y relojes de lujo distintos y demostró que sin importar si se trata del terciopelo, la clave de un buen traje radica en estar perfectamente hecho a la medida.