Cónsul guatemalteca respetará decisión

La decisión de un jurado de instrucción del sur de Texas de no encausar penalmente a un policía estatal que mató a tiros a dos inmigrantes guatemaltecos desde un helicóptero debe ser respetada, dijo el miércoles una funcionaria guatemalteca.

Los inmigrantes fueron abatidos mientras viajaban en la parte trasera de una camioneta, debajo de una manta, que las autoridades creían que llevaba drogas, cerca de la frontera entre Texas y México. El incidente llevó a que el Departamento de Seguridad Pública (DSP, por sus siglas en inglés) cambiara sus normas sobre las persecuciones en helicóptero.

"Estamos satisfechos, hasta cierto punto, de que hemos tomado en consideración esta situación, de manera que no se dispare más desde helicópteros", dijo Alba Cáceres, cónsul de Guatemala en McAllen. "Desafortunadamente, tuvo que suceder algo trágico para que tomaran esto en cuenta, pero (la decisión) salvará vidas porque por aquí hay muchas persecuciones en helicóptero".

Cáceres dijo que no había recibido notificación oficial sobre la decisión del jurado de instrucción, que se emitió el martes ya tarde.

Varios guardaparques de Texas perseguían a la camioneta cerca de La Joya en octubre de 2012. La persecución se prolongó unos 23 kilómetros (14 millas) en una zona rural y terminó cuando el agente Miguel Avila disparó contra la camioneta para detenerla.

Entonces las autoridades descubrieron que en el vehículo no había drogas, sino nueve inmigrantes, entre ellos seis cubiertos por una manta. Dos de ellos, Marcos Antonio Castro Estrada, de 29 años, y José Leonardo Coj Cmar, de 32, resultaron muertos.

El DPS investigó el incidente, pero en medio de críticas de que la entidad policial se estaba investigando a sí misma, el director dijo que los Texas Rangers entregarían su informe al FBI.

El DPS modificó sus normas en febrero para que sólo se pueda disparar desde una aeronave "sólo cuando un agente cree razonablemente que un sospechoso ha usado o está por usar fuerza mortal mediante el uso de un arma contra la tripulación de la aeronave, agentes en tierra u otros inocentes". Conducir temerariamente no se considera fuerza mortal en ese contexto