Caritativo maestro de guitarra explica sus razones

Son las 8 de la mañana en una tranquila calle residencial del noreste de Las Vegas. Entre las casas color beige de la cuadra, una en particular se destaca.

En primer lugar los números de la vivienda están pintados sobre tres guitarras encima de la ventana del frente. En segundo lugar, a pesar de que la mayoría de las viviendas de la cuadra están calladas ya que sus habitantes están en la escuela o en el trabajo, de esta casa emana música y canto.

Las melodías de guitarras se escapan junto con el "tock, tock, tock" del metrónomo. Una voz se hace escuchar entre el bullicio: "Ta, te, ta, te, ta, te ..." y el compás va acelerándose.

En una habitación al fondo, Miguel Curiel, de 62 años, está dando su clase de guitarra gratis para los desempleados. Vestido con una corbata con dibujos de violines, trompetas y pianos, y portando un collar con un enorme crucifijo de madera, esgrime la batuta de director para mantener a los alumnos en el ritmo correcto.

Curiel tomó la idea de ofrecer clases de guitarra gratuitas hace tres años, inspirado en Eddie Escobedo Sr., antes director del diario español El Mundo y quien falleció en octubre del 2010. Escobedo pensó que las clases ayudarían a las personas desempleadas, al mantenerlas activas y darles un lugar para conocer a otras personas. Escobedo incluso donó más de una docena de guitarras para el programa.

"Esos eran tiempos difíciles", expresó Curiel al diario Las Vegas Sun (http://bit.ly/YdVJdr ) en referencia a la crisis económica que doblegó a Estados Unidos en esa época.

"Simplemente estábamos pensando qué podíamos hacer para evitar que la gente se deprima. Creo que aunque sea por un rato, ayuda a la gente a pensar en otras cosas y no sólo en su búsqueda de trabajo ni en cómo van a pagar sus facturas".

En su clase reciente, los alumnos, que iban por su cuarta lección, aprendieron a tocar canciones latinoamericanas simples.

Curiel fue por 17 años director del coro de la iglesia St. Christopher, ha trabajado como instructor de música para el distrito escolar del condado Clark y recientemente dio clases en el Centro Comunitario del este de Las Vegas. Los recortes de presupuesto eventualmente eliminaron todos los cargos que tuvo, y Curiel se quedó sin empleo a excepción de las clases privadas.

"Amo la música", comentó. "Yo no soy necesariamente el más talentoso, pero aprendí desde chico y puedo tocar casi cualquier instrumento. La música es lo que me inspira, es la manera en que me comunico, y me encanta enseñarla a los demás. Han sido años difíciles, pero lo único que se puede hacer es seguir adelante".

No todos los alumnos son desempleados; algunos han encontrado empleo pero siguen tomando clases.

"Muchos de los alumnos están buscando empleo, o han conseguido sólo empleo a medio tiempo. Pero nos juntamos, hablamos, tocamos música y quizás la gente se siente un poquito mejor. Al conocer gente nueva, a veces ello puede llevar a un empleo", opinó George Arriola, quien ha estado tomando clases de guitarra durante aproximadamente un año.

Curiel, a quien los alumnos llaman simplemente "Profe", usa una computadora y un proyector para exhibir las partituras en el salón de su casa. Hay instrumentos por doquier: guitarras, violines, un piano, una batería, teclados y maracas.

Al final de la clase, Curiel les entrega uniformes: ponchos mexicanos negros y blancos. Los 11 alumnos rápidamente se los colocaron.

"Es un excelente profesor", dijo uno de sus nuevos alumnos, Antonio Buendia. "Antes yo tomaba clases de piano, pero aquí aprendo más. Es divertido ser parte de un grupo y trabajar juntos para crear un buen sonido".

___

Información del Las Vegas Sun, http://www.lasvegassun.com