¿Qué supondría 'Grexit' para griegos y europeos?

Entonces, ¿cuál sería el coste de la salida de Grecia del euro?

Mientras los legisladores europeos luchan para alcanzar un acuerdo que aleje al país de la bancarrota, expertos están haciendo estimaciones aproximadas del coste potencial de su fracaso.

Ningún bando quiere que Grecia abandone la moneda única. Se trata de las condiciones de su permanencia: Atenas está harta de los recortes presupuestarios que se le exigen a cambio de 240.000 millones de euros en préstamos. El nuevo gobierno griego dice que los seis años que lleva el país en recesión muestran que esos requisitos para recortar el gasto están ahogando la economía.

Los países acreedores de la eurozona, sin embargo, se niegan a prestarle más dinero sin condiciones duras.

Sin dinero, Grecia podría sucumbir a sus deudas durante esta primavera y verano. La suspensión de pagos, el temor a una, podría provocar confusión que colapsaría los bancos griegos. Y podría obligarles a emitir su propia moneda para rescatarlos.

Analistas dicen que la salida de Grecia del euro, o "Grexit", podría ser caótica y compleja. Probablemente implicaría el cierre de bancos y cajeros para evitar que los ciudadanos retiren su dinero antes de que pueda ser cambiado a una nueva moneda más barata. Las cuentas bancarias e hipotecas pasarían a la nueva moneda. Podrían pasar meses antes de que los nuevos billetes entrasen en circulación, obligando a la gente a emplear euros para pequeñas transacciones o a recurrir a pagos no en efectivo.

A continuación algunos cálculos sobre los potenciales daños.

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COSTES PARA GRECIA

Economistas de Commerzbank estiman que la economía del país, que perdió un cuarto de su valor desde el inicio de la crisis, podría contraerse otro 10% en el primer año tras la salida del país de la moneda única.

El nuevo dracma caería un 50% o más con respecto al euro mientras el banco central emite más dinero para mantener a los bancos operativos. Esto significaría que importaciones como medicinas, coches, y petróleo y gasolina alcanzarían precios astronómicos.

Además de eso, las empresas griegas que deban dinero a sus proveedores en euros serían incapaces de abonar sus facturas, entrando en quiebra. A las firmas que sobreviviesen podrían pedirles que abonasen por anticipado en euros partes o materias primas, restringiendo la producción.

La depreciación de la moneda "reduciría considerablemente el nivel de vida griego", dijeron analistas de Commerzbank.

Nacionales y extranjeros limitarían su inversión en medio de la incertidumbre por las perspectivas económicas.

En el largo plazo, el escenario está menos claro. Una moneda débil podría dar a los productores locales una ventaja ya que las importaciones serían menos caras. Viajar a Grecia sería mucho más barato para ciudadanos de la eurozona y esto podría aumentar la demanda en hoteles y restaurantes.

Con todo, Grecia podría perder durante el proceso un importante incentive para reformar su economía, lastrada por una excesiva burocracia, regulación y corrupción. Y su permanencia en la Unión Europea -- y su capacidad para mantener relaciones comerciales con el bloque -- podía cuestionarse.

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COSTES PARA LA EUROZONA

Muchos analistas parecen pensar que la eurozona está mejor equipada ahora para enfrentar la salida de uno de sus miembros. Ahora posee un fondo de rescate y una oferta del Banco Central Europeo para la compra de bonos de naciones presionadas por los mercados.

Algunos, como Christian Schulz del Berenberg Bank, cree que Grecia -- que representa un 2% del PIB de la eurozona --, es demasiado pequeña para arrastrar a toda la unión monetaria con ella. "Para ningún país de la UE Grecia es su mayor socio exportador", sostuvo.

Los mercados parecen estar de acuerdo. El índice DAX alemán alcanzó su máximo histórico la semana pasada a pesar de los rumores sobre Grecia.

Sin embargo, el impacto es difícil de predecir, y la estancada eurozona necesita cada pequeño atisbo crecimiento que pueda obtener.

Y sufría también algunos costes concretos.

En primer lugar, Grecia podría decidir que le es imposible devolver sus préstamos de rescate. Las pérdidas se extenderían entre contribuyentes de los otros 18 países.

Al fondo de rescate de la eurozona le debe 142.000 millones de euros (162.000 millones de dólares), a países a título independiente 53.000 millones de euros y el Banco Central Europeo tiene 20.000 millones de euros en bonos de Atenas. Lo mismo ocurriría, probablemente, con otros 50.000 millones de euros que el banco central europeo debe al comunitario y otras entidades nacionales a través del sistema de pagos de la eurozona.

Líderes como la canciller alemana Angela Merkel seguramente no quieran explicar a su votantes cómo perdieron tanto en Grecia.

Pero esto no tendría por qué mermar las finanzas de los países donantes, dijo Schulz: "Políticamente sería extremadamente inconveniente pero financieramente no supondría una gran diferencia".

El coste en relación a lo que pensaría la gente acerca del euro es más difícil de predecir.

Los países con economías más débiles pagarían más para obtener dinero, ya que los inversores tendrían que asumir el riesgo de una posible salida y devaluaciones en sus bienes al cambiar a una nueva moneda.

Perder miles de millones en préstamos de rescate podría suponer además que los países más ricos, como Alemania, se decidan a no compartir su dinero con otros miembros del bloque en el futuro.

Si Grecia se recupera en los años posteriores a su salida de la moneda única, esto podría llevar a otros a pesar que es mejor no formar parte de ella.

Aunque el caos inicial podría ser lo suficientemente terrible como para descartar esos pensamientos.

"Si Grexit es tan mala como pensamos que es, habrá muy pocos que quieran imitarla", dijo Schulz.