Estallidos en Bagdad dejan 35 muertos

Un atacante suicida perpetró el miércoles dos atentados explosivos cerca de una mezquita chií en el norte de Bagdad, cuando los creyentes se retiraban al término de las oraciones, con resultado de al menos 35 muertos, en el episodio de violencia mortal más reciente que sacude el país, dijeron autoridades iraquíes.

Los estallidos se inscriben en meses de intensificación de la violencia sectaria en Irak, lo cual ha atizado temores de que el país sea de nuevo escenario de un derramamiento de sangre generalizado como en los años que siguieron a la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003.

Los últimos meses han sido los más mortales desde 2008, cuando Irak se recuperaba de caer en una guerra civil sectaria.

Las explosiones del miércoles ocurrieron cuando amainaba el calor del día tras la puesta del sol en momentos en que los creyentes y compradores atestaban las calles. La zona donde sucedieron los hechos es conocida como Kasra, un enclave predominantemente chií en una parte de la ciudad que en contraste es mayoritariamente suní.

El atacante suicida se dirigió a pie hasta la puerta de la mezquita y activó sus explosivos. Poco después un vehículo en el que al parecer había llegado hizo explosión en las cercanías, dijo la policía.

Al menos 52 personas resultaron heridas, según la policía y las autoridades médicas, que confirmaron la cifra de víctimas. Las fuentes solicitaron el anonimato porque no estaban autorizadas a facilitar información a la prensa.

Nadie se adjudicó de inmediato las explosiones. Los atentados con suicidas y coches bomba dirigidos contra chiíes son frecuentemente obra de la rama de al-Qaida en Irak, conocida como el Estado Islámico de Irak y el Levante.

El atentado del miércoles ocurrió un día después de una oleada de atentados con bombas y armas de fuego en los que murieron al menos 24 civiles en Irak.

Los extremistas han cometido los ataques a un ritmo elevado en un intento por aprovechar las tensiones entre los musulmanes suníes y chiíes de Irak, que son exacerbadas en parte por las divisiones sectarias que se reflejan en la guerra civil de la vecina Siria.

Miembros de la minoría árabe suní de Irak protestan desde diciembre contra el gobierno que encabezan los chiíes, furiosos por lo que consideran un trato de segunda a su secta y la injusta aplicación de las estrictas medidas antiterroristas.

Los atentados se incrementaron después de que fuerzas de seguridad efectuaran en abril una sangrienta represión contra un campamento de manifestantes suníes. En los últimos cinco meses más de 4.000 personas han perdido la vida, de estas 804 en agosto, según Naciones Unidas.

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Sinan Salaheddin, periodista Associated Press, contribuyó a ese despacho.

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