Shanghái rebaja festejos de Año Nuevo tras estampida mortal

Las autoridades chinas han moderado algunos actos populares con motivo del Año Nuevo chino en algunas ciudades, después de que se produjera una estampida mortal en Shanghái el pasado 31 de diciembre, provocando algunas quejas sobre el poco ánimo y una burocracia aguafiestas.

Shanghái canceló su festival de linternas en el jardín Yu, que reúne a hasta 3 millones de personas durante los siete días de feriados, que este año comienzan el miércoles, la víspera del Año Nuevo lunar.

En Beijing, una fiesta tradicional en un templo ha eliminado el popular karaoke, y las autoridades han pedido a las tiendas que notifiquen a la policía cualquier venta.

Las medidas de seguridad son una respuesta a la muerte de 36 personas, aplastadas en una estampida en la ribera del río.

Zhao Chu, vecino de Shanghái, dijo que las prudentes autoridades están tomando la salida fácil para asegurar la seguridad "a costa de costumbres tradicionales y del deseo de la gente de divertirse un poco".

En Beijing, Shi Shushi, opinaba que los funcionarios del estado reciben un salario para proporcionar servicios públicos, como la seguridad, durante los festivos, pero la cancelación de actos autorizados el año anterior muestra su "arbitrariedad" y que quieren unos feriados "sin preocupaciones".

"¿Puede nuestro gobierno madurar un poco, por favor?", dijo Shi.

El festival de las linternas en el jardín Yu ha sido un elemento clave de las celebraciones anuales durante los últimos 20 años. El año pasado registró un récord de 600.000 visitantes en una sola noche. Este año fue suspendido, al igual que otros espectáculos de linternas más pequeños en el parque Fangta y el jardín Guyi. También se suspendió una popular muestra de productos.

Los vecinos de Shanghái entrevistados en los medios locales dijeron comprender las preocupaciones de seguridad, pero lamentaron que sus vacaciones fueran menos festivas.

El templo de Longhua en Shanghái canceló un popular ritual en honor del dios del Dinero y dobló a 600 yuanes (97 dólares) el precio para ofrecer incienso y flores en la víspera del Año Nuevo chino para controlar la asistencia.

En Beijing se canceló una feria en un templo, mientras que las demás continuarán como es habitual con coloridas chucherías y puestos de comida. Sin embargo, no tendrán karaoke, limitarán la asistencia y permitirán menos vendedores para que haya más espacio para evacuaciones.