Eurozona da a Grecia una semana de plazo

Los acreedores europeos dieron el lunes un ultimátum a Grecia de que acepte para el fin de semana un requisito crucial en las conversaciones de rescate financiero o deberá afrontar sola sus compromisos de la deuda, perspectiva que según muchos expertos sólo dejaría al país pocas opciones aparte de retirarse de la zona euro.

Después de que una reunión de los 19 ministros de finanzas del bloque sobre la viabilidad de la deuda de Grecia concluyera en aparente desacuerdo tras poco más de tres horas, Grecia recibió la indicación de que debía solicitar una extensión de su programa de rescate para proseguir las negociaciones sobre el futuro financiero y el curso económico del país.

"Sencillamente necesitamos más tiempo y la mejor manera para ello en este momento es prorrogar el actual programa de rescate, lo cual nos daría algunos meses mientras se trabaja sobre un futuro acuerdo", dijo Jeroen Dijsselbloem, jefe del llamado eurogrupo.

Sin acuerdo financiero al vencimiento del actual programa de rescate el 28 de febrero, Grecia podría enfrentar en los próximos meses verdaderas dificultades para cumplir sus obligaciones, como reembolsos de la deuda. Una vez más rondarían a Grecia una bancarrota y su posible salida del euro.

Por esta razón aumentaron el lunes las preocupaciones entre los inversionistas de que se lograse un acuerdo a tiempo que impida la salida de Grecia de la moneda única. Ante esta perspectiva, el mercado accionario en Grecia perdió 3,8% y el euro perdió terreno en el mercado de cambios.

Los inversionistas están nerviosos ante las posiciones totalmente divergentes entre las dos partes, en especial debido a que el nuevo gobierno de izquierda de Grecia había prometido durante la campaña electoral la cancelación del programa de rescate financiero.

A cambio de que se otorgara a Grecia créditos de rescate por 240.000 millones de euros (275.000 millones de dólares) desde 2010 en adelante, los sucesivos gobiernos griegos tuvieron que decretar numerosas medidas de austeridad, como profundas reducciones al gasto y las pensiones.

El nuevo gobierno de Syriza, que asumió apenas hace tres semanas, atribuyó los problemas económicos del país a esas medidas. La economía griega es casi un cuarto más pequeña que en 2008 aunque registra nuevamente un módico crecimiento en medio de un aumento del desempleo y la pobreza.

El ministro de Finanzas de Malta, Edward Scicluna, dejó entrever su preocupación ante las implicaciones derivadas de la negativa de Atenas a solicitar una prórroga:

"Entonces no nos reuniremos. No habrá nada. Será un desastre", apuntó.

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Derek Gatopoulos, en Atenas, contribuyó a este despacho noticioso.