Dos décadas después, Krickstein vence a Connors

Ansioso por el reencuentro y por disputar por última vez un partido en público, Jimmy Connors de inmediato se enfrascó el martes en un arduo y largo peloteo contra Aaron Krickstein en el primer game de la exhibición de tenis.

"¿No habíamos hecho esto antes?", le gritó Connors a Krickstein mientras disputaban un punto.

La exhibición privada refrescó la memoria del famoso duelo que ambos protagonizaron en el Abierto de Estados Unidos de 1991.

Connors, quien se ha sometido a dos cirugías en la cadera, aceptó una revancha contra Krickstein. Jugaron un set ante una pequeña concurrencia en el St. Andrews Country Club, donde Krickstein es el director de tenis.

Previo al partido, Connors aseguró que el mismo sería su último en público debido a que las caderas le complican el poder jugar de manera competitiva. Llevaba dos años sin jugar frente a espectadores. Y aunque lució bien físicamente, también se pudo comprobar que es mejor colgar las raquetas.

Incluso antes de completar el calentamiento, Connors hiza una mueca de fastidio por un dolor en el brazo izquierdo. Después del segundo punto, jadeaba. Y tras el tercer game, se tomaba el pulso. El Connors de siempre, con gestos para meter a los asistentes en el partido.

"Desearía volver a tener 47 años", exclamó luego de un largo peloteo. Perdió 8-5.

Pero Connors, ahora con 62 años, mostró su sinceridad al señalar que disfrutó participar en el reencuentro.

Cuando Krickstein le telefoneó hace ocho mes para invitarle a jugar, fue la primera conversación entre ambos en muchos años.

"No fue por algo en particular", indicó Krickstein. "Nunca nos cruzamos en el camino. No era que yo mantuviera una rencilla contra Jimmy Connors porque perdí ese partido en 1991".

Ese duelo se destaca entre los más memorables en la historia del tenis. En el feriado del Día del Trabajo en Estados Unidos, con Connors celebrando su cumpleaños 39, el ocho veces campeón de torneos del Grand Slam revirtió un 5-2 en contra en el quinto set para llevarse la victoria, rumbo a lo que fue una asombrosa marcha a las semifinales del certamen.

"Los mejores 11 días de mi carrera en el tenis", afirmó Connors.

Desde entonces, el partido suele repetirse con regularidad en la televisión de Estados Unidos cuando la lluvia provoca interrupciones en las jornadas del US Open. Connors sostiene que nunca ha visto las repeticiones y que le desconcierta que el partido tenga semejante vigencia.

"No lo comprendo", señaló. "Que la gente esté fascinada con ese partido, considerando el momento actual del tenis, con todos los grandiosos jugadores de hoy. No vayan a salir diciendo: 'Está celoso'. Solamente digo la verdad. ¿Por qué ese partido?".

Connors entrenó brevemente a Andy Roddick, pero prácticamente se ha desvinculado del deporte tras retirarse del circuito. No es muy fanático del tenis actual. Prefiere su era, en la que las rivalidades eran picantes y no había mucha gentileza en los partidos.

"A ustedes le dábamos de todo: diversión, polémica, emoción, dramas, personalidades", dijo. "Y le caímos mal a ustedes por ello. Lo único que recibíamos eran críticas".

A Connors le gustó el papel del chico malo durante su carrera, pero esta exhibición fue de pura cordialidad, y se portó de la manera más educada.

Vistió un suéter, como en sus días en el tour. Pero no se puso pantalones cortos, reemplazados por unos largos. Y dejó en casa la T2000, su raqueta de acero que ya estaba en desuso cuando ganaba títulos con el modelo.

Tampoco podía exhibir su movilidad en la cancha.

"Para mí, lo más divertido de jugar tenis era el correr y eso es la cosa que ya no puedo hacer", señaló. "Es frustrante".

El juez de silla fue Jimmy Arias, un ex Top 5 del mundo. Arias aprovechó para bromear a expensas de Krickstein, por el momento en el que decidió armar el reencuentro.

"Se esperó hasta que Jimmy tuviera 62 años con tres nuevas caderas, lo invita a su club y en la superficie que menos le gusta a Jimmy", dijo Arias a los asistentes.

Krickstein se echó a reír, y al rato completó la victoria, su primera contra Connors. Los dos se abrazaron en la red, y departieron sobre los viejos tiempos junto a los aficionados.

"Fui un buen villano", dijo Connors.