Giovanni Simeone, el goleador que solo piensa en fútbol

Hijo de campeón, Giovanni Simeone nació en un hogar donde se respira fútbol las 24 horas. Se levanta pensando en el balón y se acuesta repasando las jugadas que hizo, las que dejó de hacer y las que hará. Su obsesión es tal que hasta necesitó de un psicólogo para despejar la cabeza.

Pero esa dedicación casi enfermiza, además de un ADN futbolístico envidiable, son las grandes armas que tiene al goleador del Sudamericano Sub20 como gran promesa de River Plate y con pinta de ser la nueva gran estrella del fútbol argentino.

"Tiene muy buenos movimientos en el área. Su principal característica es que define muy bien", dijo a la Associated Press el técnico colombiano Reinaldo Rueda, quien trabaja como analista de la Conmebol en el Sub20. "Seguro que vamos a estar ante un jugador de élite, de talla mundial".

Giovanni, de 19 años, es el hijo mayor de Diego "Cholo" Simeone, dos veces campeón de América con la selección argentina y hoy director técnico del Atlético de Madrid. Tiene dos hermanos menores, Gianluca, de 16, y Giuliano, de 12, que también comparten su pasión. Juntos se sientan frente al televisor para ver a los "9'' que sueñan emular, en especial al colombiano Radamel Falcao, el más admirado por Giovanni.

"En mi familia se habla de fútbol las 24 horas de los 365 días del año. Miramos fútbol, hablamos de fútbol, jugamos al fútbol, todo es fútbol. Siempre, todo el tiempo", contó Gianluca a la Associated Press, poco después del triunfo de la selección de Argentina sobre Brasil en el campeonato juvenil en Montevideo, al que Gianluca viajó para ver jugar a su hermano.

En el hotel donde se aloja la selección argentina, Giovanni no oculta su obsesión y cree que pensar tanto en fútbol es parte de su secreto. "El que piensa más y el más inteligente termina siendo el mejor. Para mí, lo más importante es quién es más vivo y quién piensa más en el fútbol".

Fiel a su filosofía, siempre ve y analiza a los arqueros y defensores rivales. El método le funciona. En el Sub20 le hizo dos goles a Ecuador, dos a Perú, dos a Bolivia, otro a Perú en el hexagonal final y dos a Paraguay, en un partido en el que también le atajaron un tiro penal.

Un tiempo atrás, los tantos marrados se le transformaban en fantasmas que lo acosaban. "Me ponía a pensar mucho en cómo había errado un gol y me quedaba todo el tiempo pensando en eso. Todo lo demás se me nublaba. Me hacía mal".

"Ahora sé que todos los jugadores erran goles, (Lionel) Messi erra goles, cualquiera puede errar un gol. Eso se lo tengo que agradecer mil veces a Agustín, mi psicólogo".

Giovanni narró que ser el hijo de un exfutbolista famoso y entrenador de prestigio mundial también tiene sus bemoles. Cuando llegó a River Plate en 2008 sus compañeros desconfiaban de él, pensaban que estaba allí no por sus condiciones sino por ser el hijo del "Cholo".

"Todos pensábamos que estaba allí porque era un Simeone", recordó Emanuel Mammana, compañero de Giovanni en River y en la selección Sub20 de Argentina. "Pero resultó ser un chico muy humilde y un gran compañero. La verdad es que se mata entrenando para ser un gran delantero. Tiene un gran futuro".

"Me costó muchísimo entrar", recordó Giovanni sobre sus primeros tiempos en River. "Yo quería hablar con alguien y me hablaban, pero no me preguntan nada, no se interesaban en nada personal, nada que tuviera que ver conmigo. Y yo me sentía alejado del grupo".

Su facilidad para mandar la pelota al fondo de la red lo cambió todo. Sus compañeros vieron que no era solo el hijo de Simeone, sino simplemente "Gio", un muchacho humilde y con el don más preciado del fútbol: el gol.

En 2011 firmó su primer contrato profesional. Aunque ha jugado pocos partidos como titular con River, lleva anotados cuatro goles en partidos oficiales, dos de ellos en la Copa Sudamericana.

"Tiene el arco entre ceja y ceja", dijo a la Associated Press el director técnico de la selección argentina, Humberto Grondona. "Es un gran finalizador de jugadas. Cabecea bien, le pega con las dos piernas. Es un atacante de lujo".

Para Grondona lo único que le falta a Giovanni es un mayor dominio de algunos fundamentos técnicos. "Jugar de espaldas, por ejemplo, y otras cosas así. Pero tiene tiempo de aprenderlas por la edad que tiene. Ojalá encuentre gente que le enseñe. En la selección argentina estamos trabajando en eso. Y le damos continuidad, que es lo principal para un delantero".

En cuanto a la fama con que carga a cuestas desde la cuna, Grondona dice que Giovanni sabe muy bien cómo manejarla: "Es muy adulto, él entiende lo que es ser el hijo de alguien muy famoso, la tiene muy clara y la lleva muy bien. Hoy él es Giovanni, marca propia, marca registrada".

No hay otro jugador más perseguido por la prensa en todo el Sub20. A falta de una fecha para terminar el torneo, le lleva cinco goles de ventaja a los que marchan segundos en la tabla de artilleros. Sin duda, es el más famoso del campeonato.

Giovanni confesó que desde hace un año que no piensa en otra cosa que no sea el viaje a Uruguay, ser titular en la selección de Argentina y ser el goleador del Sub20. Veía este campeonato como un paso ineludible en su sueño: "llegar a ser uno de los mejores jugadores de Europa".

Argentina define el sábado el título con Uruguay y, con los nueve goles de Simeone, ya se aseguró un lugar en el Mundial Sub20 de Nueva Zelanda 2015. Pero, a pesar de haber cumplido sus objetivos, Giovanni piensa que todavía no alcanzó ninguna meta y que, más allá de los micrófonos que lo persiguen, su futuro es seguir entrenando al máximo, sin aflojar.

Eso es lo que les repite a sus hermanos menores, relató Gianluca: "Nos insiste en que miremos a los mejores, que aprendamos, que siempre entrenemos al cien por ciento y que nos esforcemos al máximo cada día".

Para Giovanni la actitud con la que uno enfrenta los desafíos es lo principal. "Lo más importante para un futbolista es la cabeza, que es la que manda a los pies", afirmó. "Uno que es malo con los pies pero vivo de la cabeza, capaz que puede ser mejor que otro que solo es bueno con los pies. Todo es laburo de cabeza. Es la constancia la que hace que uno sea mejor. Uno podría decir soy campeón o subcampeón de la sub20 y relajarse. Pero esto no es nada. El futuro comienza a partir de ahora".

Lleva un único tatuaje en su cuerpo, pequeño, en el brazo izquierdo. Es el logotipo de la Liga de Campeones. "Es mi sueño", dice.

Cuando se le pregunta cómo se imagina dentro de diez años, vuelve a la Champions. "¡Ojalá ya la haya ganado antes, por favor!"