Un plan ruso para que Siria entregue sus armas químicas para evitar un ataque con misiles de naciones occidentales se empantanó el martes cuando Moscú rechazó las exigencias de Estados Unidos y Francia de una resolución vinculante de la Organización de las Naciones Unidas con "consecuencias muy severas " por incumplimiento.

La sorpresiva propuesta rusa, la cual fue aceptada por Siria y Estados Unidos, colocaría las armas químicas del régimen del presidente sirio Bashar Assad bajo control internacional antes de su eventual desmantelamiento. La iniciativa, apoyada con recelo por Gran Bretaña y Francia, parecía ofrecer una salida a una crisis que planteaba la perspectiva de una acción militar encabezada por Estados Unidos contra Siria en represalia por un presunto ataque con armas químicas el mes pasado.

Pero el plan encontró obstáculos mientras las potencias mundiales discuten sobre el elemento crucial de cómo obligar a su cumplimiento. Teniendo cuidado de no caer en lo que el ministro francés de Relaciones Exteriores llamó "una trampa", París y Washington están presionando por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para verificar el desarme de Siria. Rusia, un aliado estrecho de Assad y principal protector de su régimen en el escenario internacional, desechó la propuesta de Francia, calificándola de inaceptable.

La vertiginosa maniobra diplomática amenazó el creciente impulso hacia un plan que permitiría al presidente estadounidense Barack Obama retractarse de una acción militar. En Estados Unidos es incierto el apoyo interno a un ataque, aun cuando Obama busca el respaldo del Congreso, y ha habido poco interés internacional a unir fuerzas contra Assad.

Walid al-Moallem, ministro sirio de Relaciones Exteriores, dijo el martes temprano durante un viaje a Moscú que Damasco "estuvo de acuerdo con la iniciativa rusa, ya que debería frustrar la agresión de Estados Unidos contra nuestro país".

Antes de partir de Moscú por la noche, al-Moallem dijo a la televisora libanesa Al-Mayadeen que Siria colocaría sus instalaciones de armas químicas en manos de representantes de Rusia, "otros países" y la ONU, al tiempo que prometió que su país también declararía su arsenal químico, dejaría de producir armas químicas y firmaría convenciones contra su uso.

Consciente de que Damasco podría estar tratando de evitar una acción militar de occidente, Francia anunció que presentará un proyecto de resolución bajo el Capítulo 7 de la carta de la ONU, que permitiría el uso de la acción militar. Pero Rusia se opuso con fuerza a la propuesta.

El canciller francés Laurent Fabius dijo que la resolución francesa exigiría que Siria abra a inspección su programa de armas químicas, lo coloque bajo control internacional y finalmente lo desmantele. Una violación a ese compromiso, señaló, conllevaría "consecuencias muy graves". La resolución condenaría el ataque ocurrido el 21 de agosto y llevaría ante la justicia a los responsables, agregó.

"No queremos que esto sea utilizado como una diversión", dijo Fabius. "Es a través de la aceptación de estas condiciones precisas que juzgaremos la credibilidad de las intenciones expresadas ayer".

Obama apoyó la resolución francesa y discutió el asunto con el presidente de Francia, Francois Hollande y el ministro británico David Cameron.

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Hinnant reportó desde París. Los redactores de The Associated Press Jamey Keaten en Paris, David Rising en Berlín, Vladimir Isachenkov y Jim Heintz en Moscú, Zeina Karam en Beirut, y Matthew Lee en Washington contribuyeron a este despacho.

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