A reportero Al-Jazeera le costó dejar a sus colegas presos

Por más de un año, los tres periodistas de Al-Jazeera hicieron su mayor esfuerzo por prepararse para la inquietante posibilidad de que uno de ellos fuera liberado de la prisión egipcia, mientras los otros eran obligados a quedarse. Pero cuando ese día llegó, el reportero Peter Greste se debatió con la idea de dejar atrás a los hombres que se habían convertido en sus hermanos.

"Los veré después", recordó Greste que le dijo a sus colegas, el egipcio-canadiense Mohamed Fahmy y el egipcio Baher Mohammed, justo antes de salir el domingo de prisión tras 400 días encarcelado en un caso tachado de farsa por activistas de derechos humanos.

El jueves, Greste regresó a casa en Australia, aliviado y jubiloso por su libertad, pero lidiando con la realidad de que Fahmy y Mohammed permanecían atrapados en sus celdas.

"Pueden imaginar que tras 400 días en prisión con estos tipos, nos unimos mucho y fue muy difícil dejarlos", señaló Greste, de 49 años a la prensa en Queensland, estado capital de Brisbane, acompañado de miembros de su familia. "Pero estoy agradecido de salir; confío en que les pasará lo mismo. Tomará mayores esfuerzos, pero los veremos fuera. Y cuando suceda, me voy a ir de fiesta con ellos, una gran fiesta, de hecho".

Los tres periodistas fueron arrestados en 2013 durante su cobertura de las violentas protestas islámicas tras el derrocamiento militar del presidente Mohammed Morsi. Autoridades egipcias los acusaron de proveer una plataforma para la Hermandad Musulmana de Morsi, ahora declarada un grupo terrorista, aunque nunca se presentaron pruebas concretas.

El Ministro canadiense de Exteriores, John Baird dijo esta semana que la liberación de Fahmy era inminente pero no dio un lapso exacto.

Los tres reporteros quedaron asombrados ante la decisión del juez de condenarlos, señaló Greste. Pero mientras esperaban sentencias, se enfocaron en mantenerse física y mentalmente saludables entrenando regularmente y brindándose apoyo mutuo en los días difíciles. No recibieron abusos, y siempre fueron tratados con respeto, comentó.

Greste también inició una maestría en relaciones internacionales durante su tiempo en prisión, trabajando con material que le enviaban por correo desde una universidad en Australia. En ningún momento, admitió, pensó que tendría que cumplir la totalidad de su sentencia de siete años.

"Entonces como ahora seguimos confiados en nuestra postura, en nuestra inocencia", señaló Greste. "Y confiábamos en que el proceso, si seguía su conclusión lógica, solo podría liberarnos".