Iván Rodríguez, al Salón de la Fama de los Rangers

Iván Rodríguez ha aceptado finalmente el retiro, casi dos años después de que participó por última vez en un juego. Ahora, el receptor boricua, 14 veces electo para el Juego de Estrellas, es miembro de un Salón de la Fama, un honor que difícilmente será el último para él.

Rodríguez ingresó formalmente el sábado por la noche al Salón de la Fama de los Rangers de Texas, el equipo para el que jugó durante las primeras 12 de sus 21 campañas en las mayores. El "Pudge" debutó a los 19 años, en junio de 1991, y regresó a los Rangers para el cierre de la campaña de 2009.

"Sigo viendo el béisbol en casa. Sigo mirando a los Rangers, desde luego", dijo Rodríguez. "Llegué ahora a un punto en el que me siento bien (con el retiro). Sé que he jugado lo suficiente, y que los peloteros que hay ahora son grandiosos. Nos reemplazaron en nuestra posición y me gusta lo que veo".

El Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1999 es el 16to miembro del recinto de inmortales de los Rangers. Se unió a un grupo que incluye a Nolan Ryan, el lanzador miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas y actual director general del club. Otro integrante es Jim Sundberg, receptor seis veces galardonado con el Guante de Oro.

"Él jugó con intensidad y con pasión", dijo sobre Rodríguez Ryan, quien tenía 44 años cuando lanzó el segundo juego del "Pudge" en las mayores. "Lo que verdaderamente hizo que lo apreciáramos es cómo disfrutaba el juego. De verdad gozaba jugar, pero disfrutaba todavía más ganar".

La ceremonia se realizó antes del juego contra Baltimore. Ambos se retrasaron casi media hora por la lluvia.

Cuando el sol asomó, los Rangers honraron también la memoria del ex dueño del equipo Brad Corbett, fallecido en diciembre pasado.

Miembros de la familia Corbett y el doctor Bobby Brown, ex presidente de la Liga Americana y de los Rangers, asistieron al acto.

Rodríguez fue receptor en 2.427 encuentros, un récord de las Grandes Ligas, que superó el de 2.226 impuesto por Carlton Fisk. Aquella marca quedó rota hace cuatro años, durante un encuentro con la franela de los Astros de Houston en el Rangers Ballpark, antes de que el puertorriqueño regresara a los Rangers al final de aquella temporada.

Los 13 Guantes de Oro obtenidos por Rodríguez son la mayor cifra de un cátcher en la historia.

En 1.507 juegos de por vida con los Rangers, Rodríguez bateó para .304 con 217 jonrones y 842 impulsadas. Es segundo en la historia del club en los rubros de hits, con 1.747; dobles, con 352, y juegos con más de un imparable, 490.

Rodríguez militó en otros cinco equipos durante su carrera en las mayores, finalizada con Washington en 2010 y 2011. Jugó también en Florida, Detroit, los Yanquis de Nueva York y Houston.

"Texas es diferente, porque Texas me dio la oportunidad de convertirme en un pelotero profesional cuando tenía 16 años", dijo. "Me dio la oportunidad, cuando tenía 19 años, de jugar en las mayores y de seguir jugando hasta 2002. Desde luego, tienes que sentir algo especial por este equipo, y por eso los Rangers son muy especiales para mí".

El "Pudge", quien bateó para .332 con 35 jonrones y 113 impulsadas durante la temporada en que fue Jugador Más Valioso, fue parte de los Rangers que conquistaron sus primeros tres títulos de la División Oeste de la Liga Americana en una racha de cuatro años, a finales de la década de 1990. Sin embargo, no ganaron una serie de postemporada.

Posteriormente, apareció en dos Series Mundiales. Fue campeón con los Marlins en 2003 un año después de dejar a los Rangers, y volvió al Clásico de Otoño en 2006, con Detroit.

Este año, durante los entrenamientos de pretemporada, se reincorporó a los Rangers como asistente especial del gerente general para ayudar al club en varios aspectos, incluida la caza de talentos internacionales, la instrucción de peloteros en las mayores y las menores, y la evaluación de las características de los jugadores. Representa también al equipo en proyectos comunitarios y publicitarios.

"Él aporta credibilidad. Fue un jugador sobresaliente de los Rangers de Texas. Desde el día en que llegó, dejó su sello", dijo el manager Ron Washington. "Su credibilidad es la mayor de sus contribuciones. Cuando tiene algo que decir, la gente escucha, porque él tiene algo que lo respalda. Fuimos muy afortunados por tener a un tipo de semejante calibre en la organización".