Alrededor de 200 rebeldes musulmanes mantienen el martes a decenas de rehenes como escudos humanos en una crisis que se ha extendido a su segundo día.

Más efectivos de la policía y del ejército llegaron a la ciudad portuaria de Zamboanga, en el sur de Filipinas, para tratar de dar fin al impase. Las tropas han rodeado a los guerrilleros del Frente Moro de Liberación Nacional y a sus rehenes en cuatro poblados costeros desde que comenzó la crisis el lunes.

El presidente Benigno Aquino III dijo que la prioridad era garantizar la seguridad de los rehenes y de los habitantes de Zamboanga.

El secretario del Interior Mar Roxas dijo que se creó un comité de crisis dirigido por la alcaldesa de Zamboanga, María Isabelle Climaco, para negociar con los guerrilleros la liberación de los rehenes.