Reportero liberado en Egipto pide libertad de colegas

Durante más de un año, los familiares del periodista australiano de Al-Jazeera Peter Greste, preso en Egipto, realizaron una campaña resuelta para obtener su libertad. Una y otra vez enfrentaron a hordas de periodistas para pedir la libertad de Greste, angustiados porque los rumores sobre su inminente liberación resultaban ser falsos.

El lunes, la angustia dibujada en sus rostros se volvió amplias sonrisas, al enfrentar los micrófonos para proclamar que su hijo estaba en libertad.

"Hay una sensación de irrealidad, como ese día 403 días atrás en que recibimos una llamada por la noche de que Peter estaba en una cárcel egipcia", dijo Juris Greste, el padre del periodista, quien vestía una camisa rojo vivo y gorra al tono, en total contraste con su vestimenta habitualmente discreta. "A mí me cuesta todavía comprender dónde estamos, qué ha ocurrido".

Lo que ocurrió sorprendió a muchos.

Greste fue liberado y deportado el domingo tras una "aprobación" presidencial, de acuerdo con un funcionario de la cárcel y la agencia noticiosa estatal. El funcionario y un comunicado del ministerio del Interior dijeron que fue liberado bajo una ley de deportación aprobada el año pasado.

En tanto, dos colegas de Greste, el egipcio canadiense Mohamed Fahmy y el egipcio Baher Mohamed, siguen en la cárcel. Los tres fueron arrestados en 2013 cuando cubrían la violenta represión de las protestas islamistas luego del derrocamiento del presidente Mohamed Morsi. Las autoridades los acusaron de servir de tribuna para la Hermandad Musulmana de Morsi, ahora declarada organización terrorista, pero nunca se presentaron pruebas concretas.

Greste, que voló de Egipto a Chipre, estaba profundamente aliviado, pero temía por sus amigos en la cárcel, dijo su hermano Andrew Greste.

"Su emoción está contenida y lo será hasta que esos amigos queden en libertad", dijo Andrew Greste en conferencia de prensa en Brisbane. "No cederá hasta que Baher y Mohamed salgan de ahí".

Greste y su hermano Mike seguían en Chipre el lunes y la familia no sabía con certeza cuándo regresarían a Australia. Al arribar a la isla del Mediterráneo los hermanos se dieron el gusto de comer carne de cerdo regada con cerveza: "Dos mercancías escasas en una cárcel egipcia", dijo Andrew Greste entre risas.