Curdos en Irak luchan para mantener sus avances sobre EI

Solo perros callejeros y una docena de combatientes armados caminan por las calles de Snuny, un pueblo fantasma en la base del monte Sinjar donde los rápidos cambios militares están escritos en las paredes.

"Prohibido fumar" puede leerse, garabateado en árabe, fuera de un café. En un edificio cercano, la siguiente advertencia: "Entréguense a Estado Islámico, infieles".

Pero estos mensajes no reflejan los puntos de vista de los nuevos responsables. Hoy, banderas que representan varios grupos políticos curdos ondean con fuerza al viento en Snuny, reclamando la propiedad de las desérticas calles de la localidad.

Sin embargo, a lo largo de las cambiantes líneas del frente, el control de los curdos es débil y se sostiene solo con los oportunos bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos. Aún quedan dudas sobre si los curdos, respaldados por la coalición, pueden asegurar cruces estratégicos como Snuny y renovar la ofensiva contra el grupo Estados Islámico, que controla una amplia franja del norte de Irak desde su base en la segunda ciudad del país, Mosul.

Los combatientes curdos arrebataron el control de Snuny a los insurgentes suníes el mes pasado, pero el combate que dura semanas se ha estancado al otro lado del monte Sinjar, en manos de los extremistas. Al sureste, Kirkuk, una rica ciudad petrolera, sigue amenazada por un posible regreso de la milicia radical.

Aunque los extremistas se han visto obligados a retirarse de Kobani, una ciudad estratégica en la frontera entre Siria y Turquía, la situación sobre el campo de batalla sugiere que están lejos de ser derrotados en el norte de Irak, donde el duro clima invernal y el espeso barro dificultan los movimientos militares -- e incluso posiciones de retaguardia como Snuny siguen sorprendentemente al alcance del enemigo. El triunfo de uno de los bandos determinará si el grupo Estado Islámico puede emplear la carretera principal hacia el oeste para llevar armas y refuerzos a los efectivos en retirada en Siria.

Justo después de la medianoche del viernes, combatientes de la milicia Yazidi y periodistas de la Associated Press se despertaron sobresaltados por el zumbido y el ruido de proyectiles de mortero con los que Estado Islámico intentaba alcanzar la sede del Partido Democrático Curdo. Estos ataques ponen de relieve que los dispares grupos curdos procedentes de Irak, Siria y Turquía tienen que consolidar todavía sus avances a pesar del importante apoyo aéreo de la coalición.

Y para cuando la niebla causada literalmente por la guerra se posa, los combatientes de Estado Islámico han mostrado una clara ventaja. La semana pasada recuperaron buena parte de Sinjar durante unos días de densa niebla que hizo imposible que los aviones de Estados Unidos y de otros miembros de la coalición se acercasen a respaldar a los curdos, habitualmente poco armados.

En Kirkuk, las fuerzas curdas han sufrido dolorosas pérdidas a consecuencia de la incesante actividad de EI. El viernes, los insurgentes radicales atacaron varios objetivos en la ciudad y los curdos perdieron a un alto comandante y ocho soldados en los combates. Las autoridades crudas han desplegado desde entonces importantes refuerzos en la localidad, trasladando a los peshmerga necesarios en otras posiciones.

Mirando la carretera principal que une el norte de Irak con Siria, unas pocas docenas de combatientes peshmerga siguen manteniendo su posición mientras esperan más armas y efectivos. Combatientes de Estado Islámico trataron de invadirlos la semana pasada pero fueron repelidos. Los curdos describieron a su enemigo como astuto e implacable.

"Nunca se rinden", dijo el comandante de esa posición, el general de brigada Bahjat Taymes. "Están listos para morir. Están contentos de morir".