Juez federal Arthur Alarcón muere en Los Ángeles

Arthur L. Alarcón, un juez que trabajó en tribunales de California y federales por 50 años, y fue el primer latino nombrado a la Corte de Apelaciones del 9no Circuito, ha muerto. Tenía 89 años.

Alarcón tenía cáncer y murió el miércoles en su casa en el área de Pacific Palisades, de Los Ángeles, de acuerdo con un comunicado de la corte de apelaciones.

"El juez Alarcón dedicó su vida a la ley y a la justicia, y era sumamente apreciado por sus colegas y por miembros de la asociación de abogados", dijo el magistrado Sidney R. Thomas en el comunicado de la corte.

Alarcón, hijo de un panadero, nació en Los Ángeles, prestó servicio en el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial y fue herido en combate. Asistió a la escuela de leyes amparado en el programa de educación para veteranos de guerra G.I. Bill.

A finales de la década de 1950 trabajó para la oficina del fiscal de distrito del condado Los Ángeles. En la década siguiente trabajó en la administración del gobernador de California Edmund G. "Pat" Brown en asuntos de justicia criminal y presidió brevemente la Autoridad de Adultos de California, que es la junta de libertad condicional para varones, de acuerdo con la corte de apelaciones.

La senadora federal Dianne Feinstein dijo que trabajó con Alarcón cuando dirigió esa oficina y se volvieron amigos cercanos. En el comunicado de la corte lo describe como "una persona de profundos pensamiento y gran integridad".

"Tenía un agudo intelecto, un auténtico amor por las leyes, y estaba comprometido con la justicia", dijo. "Siempre recordaré su risa estruendosa... Lo voy a extrañar mucho".

Alarcón trabajó en varios tribunales locales, estatales y federales antes de ser designado a la Corte de Apelaciones del 9no Circuito por el presidente Jimmy Carter en 1979. La corte de apelaciones más grande de Estados Unidos maneja casos para nueve estados del oeste, el territorio de Guam y el estado libre asociado de las Islas Marianas del Norte, de acuerdo con la corte. En 1992 asumió estatus senior.

También trabajó con jueces en Chile y Argentina gracias a programas de intercambio judicial internacionales.

En 2013, Alarcón redactó una opinión para el 9no Circuito que ordenaba a las autoridades de inmigración revisar su decisión de no otorgar asilo a un varón homosexual que dijo que era atacado en su natal Rusia debido a su sexualidad.

En años recientes, Alarcón fue un activo proponente de reformas a la pena capital.

Uno de sus hijos, Gregory Alarcón, es juez en la Corte Superior del Condado Los Ángeles.