Desestiman varios casos de delitos instigados en Chicago

La procuraduría general de Chicago desestimó calladamente decenas de casos derivados de operaciones en las que la policía indujo a los involucrados a robar drogas en depósitos ficticios, una técnica muy cuestionada que según sus detractores incluye engaños y discriminación, ya que los blancos de estas acciones son generalmente negros o hispanos.

La oficina del procurador Zachary Fardon desestimó las acusaciones de 27 de 33 sospechosos que estaban siendo procesados por delitos que conllevan penas de 10 a 20 años de cárcel. Todos habían sido detenidos por agentes federales que les habían hecho creer que había drogas en ciertas viviendas. En realidad, jamás hubo drogas allí y, de hecho, a menudo tampoco existían las viviendas. Los sospechosos generalmente eran arrestados camino a esos lugares.

La medida de la procuraduría se produce en medio de un creciente cuestionamiento de ese tipo de acciones de los investigadores por parte de los jueces, que han notado que generalmente estos episodios se producen en barrios pobres. Si bien las drogas son ficticias, los sospechosos son acusados de tratar de distribuir la cantidad de estupefacientes que se les dijo había en las viviendas.

Fardon no anunció su decisión públicamente y en los documentos presentados no se da una explicación de por qué se desestiman los cargos. El portavoz de la procuraduría Randall Samborn se abstuvo de hacer comentarios.

Es muy inusual que un procurador desestime los mismos cargos en varios casos separados, por lo que da la impresión de que ha habido un cambio de política en Chicago en relación con las operaciones tipo "sing", en las que la policía tiende una trampa a fuerza de mentiras e induce a alguien a cometer un delito, según Katharine Tinto, profesora de derecho en la Cardozo School of Law de Nueva York y quien estudia el tema a nivel nacional.

Acusar a alguien de tratar de robar o distribuir la cantidad de drogas que los agentes encubiertos le dijeron que había en una casa ficticia es uno de los aspectos más cuestionados de las operaciones encubiertas, de acuerdo con Tinto.

Y el hecho de que se hayan desestimado las acusaciones "resuelve muchos de esos cuestionamientos", indicó.

Tinto dijo no estar al tanto de que se estén tomando medidas similares en otros sitios y acotó que no extraña que esto haya sucedido en un distrito cuyos juzgados han expresado inquietud en torno a estos casos.

Thomas Ahern, vocero en Chicago del Bureau de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, que supervisa las operaciones encubiertas en todo el país, dijo que sus agentes colaboran estrechamente con los fiscales y que "respetan" sus decisiones. Agregó, no obstante, que esas operaciones siguen siendo "una opción".

"Aprendemos del pasado y de investigaciones previas y nos adaptamos, para no repetir" errores, manfiestó.

Un juez de Chicago, Rubén Castillo, dijo en el 2013 que hay que estudiar la posibilidad de que los agentes incurran en caracterizaciones raciales al decidir estas operaciones. Hizo notar que el 90% de las acciones de ese tipo tuvieron lugar en comunidades de negros o hispanos.

Otro juez, Richard Posner, afirmó en el 2012 que las operaciones encubiertas de este tipo eran "una táctica poco respetable" y que se corre el peligro de incurrir en acciones ilegales al mostrarle miles de dólares a las personas que son blanco de la operación, quienes generalmente son pobres y están desesperadas por dinero.

Las autoridades federales han justificado las operaciones encubiertas diciendo que no constituyen trampas y que involucran a gente que ya ha demostrado predisposición a participar en robos.

Todos los casos en cuestión datan de antes de que asumiese Fardon hace un año y medio. Desde entonces, la procuraduría no procesó a nadie por este tipo de operaciones.

"Con la atención que están generando estos casos en todo el país, tal vez piensen que son (una táctica) exagerada", opinó Steven Shobat, abogado de Chicago que representó a cinco personas acusadas de intentar robar 20 kilos de cocaína escondidos en una casa por traficantes mexicanos. Luego de cargar armas en un vehículo, todos fueron detenidos cuando se encaminaban a la casa en el 2012.

Todos los sospechosos siguen enfrentando acusaciones de intento de robo y posesión de armas, que, sin bien son bastante, graves, no conllevan penas tan altas como si se los procesase por distribuir drogas.

El debate en torno a si las casas ficticias con drogas constituyen engaños inaceptables y discriminación perdurará, según Tinto.

"Esto despeja algunas inquietudes, sobre todo (relacionadas) con drogas imaginarias", dijo Tinto. "Pero no resuelve todas las inquietudes acerca de cómo se seleccionan estas personas ni cómo se las convence de que participen" en un robo.

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Michael Tarm está en Twitter como www.twitter.com/mtarm