Texas ejecuta a hombre por homicidio ocurrido en 1996

Un hombre de Texas declarado culpable de matar a una mujer de 38 años hace casi dos décadas cuando él estaba en libertad condicional por un triple homicidio ocurrido años antes fue ejecutado el jueves.

Robert Ladd, de 57 años, recibió una inyección letal después de que la Corte Suprema federal rechazó argumentos de que tenía una discapacidad mental y no podía ser sujeto a la pena de muerte. El máximo tribunal de la nación rechazó además una apelación en la cual el abogado de Ladd cuestionó si el pentobarbital que utiliza Texas en las ejecuciones es suficientemente potente para no ocasionar dolor y sufrimiento, como lo exige la Constitución.

Ladd fue ejecutado por el homicidio en 1996 de Vicki Ann Garner, residente de Tyler, quien fue estrangulada y golpeada con un martillo. Sus brazos y piernas fueron atados, se le colocó ropa de cama entre las piernas y se le prendió fuego dentro de su apartamento.

En su última declaración, Ladd se dirigió a la hermana de su víctima por su nombre, diciéndole que estaba "realmente arrepentido".

"Realmente, realmente espero y oro para que no tengas odio en tu corazón", señaló, al tiempo que agregó que no creía que ella pudiera tener un cierre al episodio, pero que esperaba que pudiera encontrar la paz.

"Una muerte por venganza no te proporcionará nada", afirmó.

Luego Ladd dijo al guardia de la prisión: "Andando".

A medida que el fármaco surtía efecto, el reo exclamó: "¡Me arde el brazo, hombre!". Comenzó a tener inhalaciones profundas, y luego a roncar. Sus ronquidos se convirtieron en inhalaciones, cada una menos manifiesta que la otra, antes de que dejara de moverse completamente.

Fue declarado muerto a las 7:02 p.m., 27 minutos después de que se le administrara el fármaco.

Teresa Wooten, hermana de Garner, dijo posteriormente que aceptaba la disculpa de Ladd y no estaba enojada con él.

"Odiamos el pecado que cometió. Odiamos lo que hizo", señaló Wooten. "Pero al final de su vida ya no odiábamos al hombre y tenemos compasión por su familia".

Ladd estuvo a horas de ser ejecutado en 2003 antes de que una corte federal aceptara escuchar evidencia sobre registros juveniles que sugerían que él era un discapacitado mental. La apelación fue denegada y la Corte Suprema rechazó el año pasado una revisión de su caso. Sus abogados presentaron argumentos similares al aproximarse la nueva fecha de ejecución.

"Las discapacidades de Ladd están bien documentadas, incapacitantes y significativas", dijo Brian Stull, un abogado del Proyecto Pena Capital de la Unión Americana por los Derechos Civiles.

Kelli Weaver, una fiscal de Texas, recordó a los magistrados en un documento que "cada corte que ha revisado las aseveraciones de Ladd ha determinado que Ladd no está discapacitado intelectualmente".