Fotos AP: Niños chilenos le hacen frente a ola de calor

Cuando se corre la voz en el barrio de que se está instalando un pequeño parque acuático en la plaza, los niños son los primeros curiosos que van a ver emocionados cómo llenan de agua unas piscinas inflables.

Durante algunas horas los chicos juegan en el agua fría durante el caluroso verano del hemisferio sur, olvidándose que viven en una ciudad de cemento. Sus padres se sienten aliviados de no tener que explicarles una vez más que no tienen tiempo o dinero para ir a la playa en uno de los países con mayor desigualdad económica del mundo, en el que las temperaturas llegan a los 38 grados centígrados (100 Fahrenheit).

Las piscinas de plástico instaladas por las autoridades municipales son una de las formas que tienen los chicos de combatir las altas temperaturas durante uno de los veranos más calurosos que vive Santiago en mucho tiempo. También están las fuentes públicas y las bocas de incendio que los niños abren.

Cuando llega la hora de cerrar el parque acuático, los chicos se entristecen y les preguntan a los trabajadores si las volverán a traer pronto.

Los trabajadores se encojen de hombros, como diciendo "ni idea". Un muchacho afirma que si no vuelven, le dirá a su hermano que abra la boca de incendio de la esquina.