EEUU sentencia a 13 años a financiero venezolano por fraude

Un venezolano-estadounidense que administraba un fondo de inversión fue sentenciado el jueves a 13 años de prisión por dirigir un enorme plan de estafa de inversiones en Connecticut que involucró cientos de millones de dólares de la petrolera estatal venezolana.

Francisco Illarramendi expresó arrepentimiento durante la audiencia de sentencia y dijo al juez que cometió sus delitos para encubrir pérdidas de inversión bajo presión de funcionarios corruptos del gobierno de Venezuela.

"Esto ciertamente no es Bernie Madoff", dijo Illarramendi, de 45 años, antes de ser sentenciado en el tribunal federal de Bridgeport.

Pese a la disculpa y la colaboración de Illarramendi para ayudar a recuperar parte del dinero, el juez Stefan Underhill subrayó que el acusado se apropió de 20 millones de dólares y construyó una residencia de 5 millones en el pueblo de New Canaan. Dijo que Illarramendi, después de declararse culpable, ignoró además un congelamiento de activos al hacer uso de un reembolso de impuestos para liquidar su automóvil Mercedes-Benz en lugar de reportarlo a las autoridades federales.

"Lo que veo es alguien que defraudó a muchas víctimas", dijo el juez.

Illarramendi, hijo de un diplomático venezolano, llegó a tener una carrera meteórica en los bonos financieros de Latinoamérica. Como asesor de Venezuela, concibió un arbitraje en el mercado de divisas que, según él, generó 60.000 millones de dólares para el gobierno en Caracas y evitó que se desplomara.

La trama inició en 2005 como un intento por encubrir la pérdida de 5 millones de dólares en una fallida transacción de bonos a nombre del gobierno venezolano. Illarramendi dijo que fue amenazado en Venezuela con causarle daño a su familia si no seguía adelante.

"Con el tiempo, mientras trataba de solucionar las cosas en que me vi envuelto, fui claramente amenazado varias veces dentro y fuera de Venezuela", dijo Illarramendi, que agregó que describió las amenazas a las autoridades de Estados Unidos una vez que fue capturado pero no sucedió nada. "Mi estado mental era el de alguien siempre bajo presión".

Con el paso del tiempo, el fraude creció exponencialmente mientras Illarramendi usaba sus fondos de cobertura en Stamford para tratar de encubrir las pérdidas que excedían medio millón de dólares. En 2011, se declaró culpable a varios cargos de fraude y confabulación para obstruir a la justicia.

Los investigadores siguen calculando las pérdidas de la estafa, pero el síndico asignado por la corte ha recobrado lo suficiente para pagar indemnizaciones que suman más de 345 millones de dólares a las víctimas. El síndico, John Carney, dijo en otoño que había recuperado casi 92% de las pérdidas de los inversionistas.

Como parte del fraude, dijeron los fiscales, Illarramendi pagó millones de dólares en sobornos a funcionarios del gobierno de Venezuela para recompensarlos por desviar el dinero de la petrolera para que él lo invirtiera.

Un abogado de la petrolera estatal venezolana, Jerome Fortinsky, dijo al juez que sus clientes eran las víctimas y que ninguno de los que aceptaron sobornos en la compañía era un empleado "corrupto".