El gobierno brasileño incorporó el lunes cerca de un millón de hectáreas de tierras públicas en la Amazonia como áreas protegidas, en un esfuerzo por combatir la deforestación del bosque húmedo, informaron las autoridades.

Dos territorios con una extensión total de 952.000 hectáreas fueron transferidas al Ministerio del Medio Ambiente, que los destinará al uso productivo sustentable y preservación ambiental.

Los territorios Parauarí, de 472.000 hectáreas, y Urupadí, de 480.000, fueron traspasadas por el Ministerio de Desarrollo Agraria, responsable de la política de reforma agraria, para apoyar la lucha contra la tala ilegal, en momentos que el gobierno intenta contener un potencial aumento en la destrucción del bosque, según un comunicado de la dependencia.

La ministra del Medio Ambiente, Izabella Teixeira, dijo recientemente a periodistas que desde enero se aumentó la presencia de agentes de seguridad en la Amazonia para combatir la extracción ilegal de madera de la región.

Explicó que la deforestación se daba en espacios grandes, que eran detectados rápidamente por las imágenes satelitales que vigilan el bosque húmedo, pero en los últimos meses pasaron a hacer cortes fragmentados menores, difíciles de ser detectados.

"Lo que queremos es que al menos no aumente la deforestación", dijo Teixeira en un encuentro reciente con periodistas.

En 2012, la destrucción del bosque de la Amazonia alcanzó 4.571 kilómetros cuadrados, el más bajo que se tiene registro. En 2004 alcanzó 28.000 kilómetros cuadrados.

La Amazonia abarca una extensión de 6,1 millones de kilómetros cuadrados, 63% situada en territorio brasileño, y contiene un tercio de las reservas genéticas del planeta.