Grecia y acreedores se preparan para choque por rescate

El nuevo gobierno de izquierda radical griego hizo el primer movimiento en lo que se espera sea un duro enfrentamiento con otros países de la eurozona por los recortes presupuestales de presupuesto que Atenas dice están ahogando su economía.

El gobierno del primer ministro Alexis Tsipras dijo el miércoles que pasará por alto compromisos de presupuesto y reformas clave que administraciones anteriores prometieron a cambio de recibir préstamos de rescate de otros países de la eurozona.

Esta postura de línea dura provocó una rápida advertencia de la Unión Europea y creó pánico entre los inversionistas locales ante la perspectiva de que el país pueda perder su salvavidas financiero.

Las acciones en la Bolsa de Valores de Atenas se desplomaron más de 9% y los cuatro principales bancos del país perdieron una cuarta parte de su valor.

Por otra parte, el rendimiento de la deuda del gobierno también se disparó, particularmente la deuda a corto plazo, una señal de que los inversionistas están más preocupados por un cese de pagos en poco tiempo. El rendimiento de los bonos a 10 años alcanzó 10,5%, mientras que el de a 3 años tocó 16,7%.

La agencia de calificación de crédito Standard & Poor's advirtió que podría reducir la calificación de la deuda soberana si las negociaciones con los acreedores se estancan.

Pero el partido Syriza, de Tsipras, obtuvo una victoria contundente en las elecciones del domingo con la promesa de eliminar algunas reducciones de presupuesto, aumentos de impuestos y reformas prometidas. Las medidas tienen por fin reducir la deuda, pero han tenido un efecto devastador sobre la economía, provocando una fuerte depresión económica y un desempleo de 25%. El partido también quiere cancelar miles de millones de euros en pagos, algo que las naciones acreedoras de la eurozona han descartado.

"Este es un gobierno de salvación nacional con una tarea muy difícil", afirmó Tsipras en su primera reunión de gabinete. "Queremos negociar la reducción de la deuda y el fin de las condiciones de una austeridad asfixiante".

Tsipras dijo el miércoles que la economía griega está muy débil para fijarse los superávits presupuestarios "aplastantes e imposibles" que exigen los acreedores, entre los que también está el Fondo Monetario Internacional.

"Nuestro primer deber es ayudar a los más desesperados, los que no tienen alimentación básica, calefacción y servicios médicos", dijo Tsipras en una alocución televisada en la primera reunión de su gabinete.

Cuando los ministros de Tsipras juraron el cargo el miércoles, anunciaron que abandonaban varios compromisos: la privatización de la empresa nacional de electricidad y el principal puerto del país, y que el salario mínimo se restablecería al nivel de antes de la crisis.

A pesar del aumento de las tensiones en Grecia, la inestabilidad en el mercado ha quedado confinada en lo fundamental al país. Eso es una señal de que los inversionistas piensan que un caos financiero en Grecia --como un cese de pagos-- no desestabilizará a otros países de la eurozona. La unión monetaria europea ha establecido en años recientes salvaguardas para asegurar a los inversionistas contra la posibilidad de una ruptura.

Sin embargo, para Grecia el desplome de su mercado bursátil el miércoles es ominoso.

"Las primeras declaraciones del nuevo gobierno han hecho que los inversionistas lo piensen dos veces sobre si quieren tener su dinero en Grecia en este momento", dijo Nick Malkoutzis, analista jefe de MacroPolis, publicación analítica de mercado y política de Atenas.

El vicepresidente de la comisión ejecutiva de la UE Jyrki Katainen indicó que las negociaciones serán complicadas.

"Los compromisos no han cambiado y el tiempo se agota", dijo. "Nuestra política no cambia a causa de elecciones".

Y si los inversionistas comienzan a sacar el dinero del país, el sistema financiero pudiera desestabilizarse.

Entre los temas más contenciosos de las negociaciones entre Grecia y sus acreedores está la promesa de Syriza de conseguir la condonación de más de la mitad de los préstamos de rescate, por valor de 240.000 millones de euros (272.000 millones de dólares).

El gobierno griego debe hacer pagos sobre la deuda en marzo, así que necesita llegar a un acuerdo con los países de la eurozona relativamente rápido.

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Elena Becatoros en Atenas y Raf Casert en Bruselas contribuyeron a este despacho.