Brasil destina riqueza petróleo a salud, educación

La presidenta Dilma Rousseff sancionó el lunes una ley que destina la totalidad de las regalías generadas por la explotación petrolera a la salud y la educación.

Según la iniciativa aprobada en agosto por el Congreso, 75% de las regalías que las empresas petroleras pagan al gobierno se destinará a la inversión en educación y el 25% restante a la salud.

"La educación es cara, pero no se puede economizar en ella porque su ausencia es la victoria de la ignorancia. Es cara pero (la inversión) tiene que ser hecha", expresó Rousseff en una ceremonia en que puso la ley en vigor.

La gobernante recordó también que Brasil tiene 701 municipios sin médicos residentes, lo cual exige una inversión en el campo de la salud.

Según las proyecciones del gobierno, este año las regalías petroleras alcanzarán 335 millones de dólares, con un crecimiento periódico al aumentar la producción de crudo hasta alcanzar un tope de 16.285 millones en 2020 y un acumulado de 49.000 millones en la próxima década.

Para la presidenta de la Unión Nacional de Estudiantes, Virginia Barros, la medida es "una de las mayores conquistas de la historia de la educación brasileña".

La dirigente estudiantil consideró que los recursos que irán a la educación ayudarán a aproximar al país a la meta de 10% del producto interno bruto (PIB) para la enseñanza, como defiende su organización. Actualmente el país destina 6,1% del PIB a la educación.

La decisión sobre el destino de los recursos petroleros surgió ante el descubrimiento de enormes reservas en aguas profundas que podrían alcanzar más de 55.000 millones de barriles de crudo, según proyecciones de las petroleras.

Además de las regalías, el Estado brasileño recibirá de las empresas que van a extraer el petróleo una contrapartida en crudo, parte de la cual financiará un fondo social con 50% de sus recursos destinados también a salud y educación, mientras el resto irá a otras áreas como combate a la pobreza y cultura.

"Las regalías van a preparar a Brasil para la era posterior al petróleo, para vivir cuando no tengamos más esa riqueza no renovable. Necesitamos construir una base sólida para vivir sin esos recursos y esa base sólo la tendremos con educación", sostuvo Aloyzio Mercadante, ministro de Educación.

Para Custodio Pereira, director de la Asociación Santa Marcelina de promoción de la enseñanza, "Brasil está lejos de índices razonables de aprovechamiento educativo", según escribió en un análisis sobre la ley sancionada el lunes.

Citó el hecho de que 700.000 niños de 6 a 12 años están fuera de la escuela pese a las políticas para universalizar la enseñanza en esa edad, mientras el analfabetismo afecta a cerca de 30% de la población de más de 15 años y 34% de los alumnos que alcanzan quinto año de escuela no saben leer.

"No podemos perder la oportunidad histórica de solucionar definitivamente esas cuestiones graves que nos separan de los países desarrollados. Si alcanzamos éxito y buenos resultados, nuestro petróleo, incluso agotado, será eterno porque se convertirá en el combustible del conocimiento", escribió Pereira.

El Congreso brasileño aprobó la ley para vincular las regalías petroleras a la salud y la educación después de una ola de protestas en junio en demanda de mejores servicios públicos.