Juez en Holanda aprueba extradición a EEUU de hacker ruso

Un juez holandés aprobó el martes la extradición a Estados Unidos de un ruso sospechoso de estar implicado en un multimillonario fraude informático.

El fallo de la Corte de Distrito de La Haya allana el camino para que Vladimir Drinkman sea enviado a Nueva Jersey, donde él y otros tres rusos y un ucraniano están acusados de cometer un sofisticado robo de información que alcanzó a por lo menos 160 millones de números de tarjetas de crédito y débito y resultó en pérdidas de cientos de millones de dólares durante siete años.

El abogado Bart Stapert buscó apelar la extradición de Drinkman al señalar que podría causar que su cliente sea juzgado en otros estados norteamericanos, lo cual podría violar el tratado de extradición entre Holanda y Estados Unidos.

Agregó que el gobierno holandés no sopesó adecuadamente un pedido ruso de extradición a favor de Drinkman y que la extradición violaría los derechos del sospechoso porque no podrá ver a su esposa e hija de tres años y quienes viven en Rusia.

Pero el juez rechazó los argumentos al decir que era razonable aprobar la solicitud estadounidense antes que la rusa.

Se desconoce de momento si Drinkman buscará otra vía para apelar.

Drinkman fue arrestado en Holanda en junio de 2012 y desde entonces ha estado peleando contra la extradición.

Fiscales estadounidenses lo consideran el caso más importante de piratería cibernética y filtración de datos en Estados Unidos.

Heartland Payment Systems Inc., que procesa pagos de tarjetas de crédito y débito para empresas pequeñas y medianas fue una de las más afectadas en una trama que comenzó en 2007, con el robo de más de 130 millones de números de tarjetas y la pérdida de unos 200 millones de dólares.

Personas que compraron números de tarjetas de crédito y débito y datos extraídos por los hackers los revendieron a "cajeros", según la acusación. Los cajeros copiaban la información en las bandas magnéticas de los plásticos y extraían el valor, ya sea retirando dinero en cajeros automáticos en el caso de las tarjetas de débito, o haciendo compras en el caso de las de crédito.