Brasil: A 2 años de gran incendio, familiares exigen normas

Familiares de las víctimas de un incendio en una discoteca que dejó 242 muertos aún exigen justicia y la aprobación de normas de seguridad rigurosas el martes cuando se cumplen dos años de la tragedia que estremeció al país.

Los padres y amigos comenzaron a rendir tributos a sus seres queridos y miembros de la comunidad de Santa María colocaron listones blancos en negocios y otros edificios de la ciudad, en el sur de Brasil. Los parientes colocaron flores afuera de la discoteca Kiss y marcharon por la ciudad exigiendo una resolución del caso y leyes que impidan incendios de gran magnitud.

Los familiares reclaman que ninguno de los acusados en la investigación haya sido condenado aún en un caso que parece demorará más meses todavía debido a la complejidad del sistema de justicia brasileño. Dos propietarios de la discoteca y dos miembros de la banda de música regional brasileña que tocaba la noche del incendio fueron acusados de homicidio pero están libres a la espera de que inicie el juicio. Los familiares culpan también a las autoridades por permitir que la discoteca funcionara a pesar de no cumplir con normas de seguridad.

El incendio alarmó a todo Brasil sobre la situación de locales nocturnos, donde muchas funcionan sin autorización a la vez que numerosos municipios no tienen departamento de bomberos.

Lo parientes de las víctimas temen que la lucha por evitar una tragedia similar no rinda frutos. Un proyecto de ley que crearía un código nacional de seguridad anti-incendios y castigaría a autoridades negligentes está paralizado en el Congreso. Tras ser aprobado por los diputados en abril, debe ser sometido a votación en la Cámara del Senado.

"Hay una exigencia de la sociedad brasileña que no se conforma con la sensación de impunidad", dijo a la red de televisión Globo Paulo Pimenta, diputado del gobernante Partido de los Trabajadores quien presentó la iniciativa.

El incendio ocurrió la madrugada del 27 de enero cuando el cantante de la banda que tocaba lanzó una bengala que pegó en el techo, el cual estaba cubierto con una espuma aislante de sonido que se quemó y emitió humaradas tóxicas. La mayoría de las víctimas murieron por asfixia al respirar el gas tóxico. Otras 600 personas, la mayoría universitarios, resultaron heridas.

Tras surgir las llamas, cientos de jóvenes intentaron salir en estampida y muchos se atoraron en una sola fila que daba a las cuatro puertas que servían de entrada y salida del lugar. Testigos declararon que el local contaba con solo una salida de emergencia bloqueada por barreras de metal para impedir que las personas salieran sin pagar.