Marcha de crucificados en Paraguay

Cuatro hombres y una mujer, ex obreros de la hidroeléctrica paraguayo-brasileña Itaipú, marcharon por las principales calles clavados a cruces de madera para reclamar el pago retroactivo de beneficios sociales.

Los autoflagelados desde hace 48 días realizaron una caminata bajo un discreto control policial. No se informó de incidentes.

Carlos González, líder de los ex trabajadores de Itaipú, dijo a The Associated Press tras reunirse con el ministro del Trabajo Guillermo Enciso que se instaló una mesa de diálogo para encontrar una solución.

"Mientras, los compañeros tomaron la decisión de continuar crucificados hasta el día en que recibamos nuestro pago".

González indicó que acuerdo "con nuestros cálculos, Itaipú debe abonar a unos 9.000 ex obreros la suma de 40.000 dólares a cada uno en concepto de diferentes rubros como ayuda alimentaria, exposición al peligro, antigüedad en el cargo y otros que las contratistas brasileñas pagaban a sus obreros".

Reconoció, no obstante, que "la deuda es de las empresas contratistas paraguayas pero ellas trabajaron bajo la orientación y supervisión de Itaipú".

Roque Samudio, de 58 años; Gerardo Orué, de 49, y Roberto González, de 61, fueron los primeros en ser clavados enfrente de la embajada de Brasil en Asunción, en donde levantaron un precario campamento.

Posteriormente, se unió Rosa Cáceres, de 52 años, esposa y madre de ex obreros de la hidroeléctrica, que se clavó hace 41 días. El quinto fue Pablo Garcete, de 71 años, incorporado hace 28 días.

El gobierno del presidente Horacio Cartes no difundió aún ningún comunicado pero Itaipú envió al correo electrónico de la AP un breve comunicado diciendo que la presunta deuda no es de Itaipú sino de las compañías contratistas.