Indagan asesinato de ex espía ruso Litvinenko

Cuando Alexander Litvinenko agonizaba, envenenado por material radiactivo en 2006, nombró al hombre que consideraba había dado la orden de asesinarlo: el presidente ruso Vladimir Putin.

Más de ocho años después, cuando las relaciones entre Gran Bretaña y Rusia pasan por su momento más gélido desde la Guerra Fría, el martes comenzará una indagatoria sobre el asesinato del agente ruso convertido en crítico del Kremlin, envenenado en Londres con el isótopo radiactivo polonio-210. Londres acusa a Rusia de participar en el hecho, algo que el Kremlin niega.

La viuda de Litvinenko, Marina, espera que la indagatoria le dé respuestas sobre lo que su abogado llama "un acto de terrorismo nuclear patrocinado por un estado en las calles de Londres".

Partes de la indagatoria se realizarán a puertas cerradas, y el juez Robert Owen dice que es "inevitable" que partes de su informe final permanezcan en secreto por razones de seguridad.

Litvinenko se enfermó gravemente en noviembre de 2006 después de tomar té con dos rusos en un hotel de Londres. Murió tres semanas después.

La policía británica identificó rápidamente a los dos rusos --Dmitry Kovtun y el ex agente de la KGB Alexander Lugovoi-- como sospechosos. Los dos negaron toda responsabilidad y Moscú se ha negado a extraditarlos.

Con el caso legal paralizado, se designó a Owen para supervisar una indagatoria forense, como requiere la ley británica para determinar los hechos cuando hay una muerte sin explicación.

Pero ésta se estancó cuando el gobierno británico se negó a entregar pruebas sobre el presunto papel de Rusia y la relación de Litvinenko con la inteligencia británica.