Partido radical de izquierda gana elecciones en Grecia

Un partido radical de izquierda que prometió poner fin al doloroso programa de austeridad en Grecia obtuvo una histórica victoria en las elecciones parlamentarias del domingo, perfilando un enfrentamiento entre el país y sus acreedores internacionales que podría sacudir a toda la eurozona.

Alexis Tsipras, dirigente del partido Syriza de tendencia comunista, se comprometió de inmediato a poner fin a "cinco años de humillación y dolor" que Grecia ha soportado desde el rescate financiero internacional concedido al país en 2010 para salvarlo de la bancarrota.

Cuando el escrutinio alcanzaba el 92%, Syriza captaba 36,3% de los votos ante el 27,8% de los conservadores del primer ministro Antonis Samaras.

Está por verse si ese partido obtuvo suficientes escaños para gobernar solo o si tendrá que buscar el apoyo de otros partidos. Esta situación se conocerá hasta el lunes en la mañana o después, cuando haya concluido el conteo de votos.

En caso de que pueda integrar un gobierno por sí solo, Tsipras, de 40 años, se convertirá en el primer ministro más joven de Grecia en 150 años, en tanto que Syriza será el primer partido radical de izquierda que lleve las riendas del país.

La posibilidad de un gobierno opuesto al rescate financiero en Grecia ha puesto nerviosos a los mercados financieros internacionales ya que resucita los temores de una bancarrota griega que tenga secuelas en toda la zona euro.

"El veredicto del pueblo griego pone fin, más allá de toda duda, al círculo vicioso de la austeridad en nuestro país", declaró Tsipras ante una multitud de simpatizantes eufóricos que ondeaban banderas.

El triunfo de Syriza se fincó en las promesas de Tsipras de exigir una condonación de la deuda y una renegociación de las condiciones impuestas a Grecia para concederle un rescate financiero por 240.000 millones de euros (270.000 millones de dólares) que han mantenido a flote al endeudado país desde mediados de 2010.

A fin de acceder a los préstamos, Grecia tuvo que reducir considerablemente el gasto público, los salarios y las pensiones, situación que acarreó consecuencias amargas, además de que generó despidos en el sector público y aumentó varias veces los impuestos.

Inspectores del Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, que integran la llamada troika, supervisan los avances de Grecia en las reformas para liberar la entrega de los préstamos acordados en el rescate financiero.

Tsipras describió como "una cosa del pasado" a la troika y sus inspecciones regulares a la deuda griega.

Los acreedores de Grecia insisten en que el país debe cumplir sus compromisos previos para que continúe recibiendo asistencia.

En Alemania, el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, dijo a la red ARD que confía en que "el nuevo gobierno griego no haga promesas que no pueda cumplir y que el país no pueda costear".

Los resultados de los comicios en Grecia serán el tema principal en la reunión del lunes de los ministros de Finanzas de la eurozona. El ministro belga, Johan Van Overtveldt, declaró que hay margen para cierta flexibilidad, pero no demasiada.

"Podemos hablar de modalidades, podemos hablar de una reestructuración, pero la parte central es que Grecia debe respetar las normas de la unión monetaria, debe continuar como está ese aspecto", declaró Van Overtveldt a la red VRT.

El analista de JPMorgan, David Mackie, dijo que las negociaciones entre el nuevo gobierno de Atenas y los acreedores "posiblemente serán muy difíciles" pero no podrán prolongarse indefinidamente.

"Si Grecia carece de capacidad para cumplir sus obligaciones este año, entonces las dificultades financieras y bancarias posiblemente propiciarán un acuerdo, una segunda ronda de elecciones o una salida del país de la Unión Monetaria Europea", agregó.

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Raf Casert en Bruselas y Derek Gatopoulos en Atenas contribuyeron a este despacho.

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