El BCE anuncia compra de bonos para estimular la economía

El Banco Central Europeo lanzó el jueves su esfuerzo más enérgico hasta la fecha para tratar de reanimar la decaída economía regional: un programa de compra de bonos gubernamentales y privados por 1,1 billones de euros a partir de marzo.

El esperado programa fue una manifestación enfática de la disposición del banco central a hacer todo lo que pueda para rejuvenecer la economía compartida por 19 países que utilizan el euro. Además, mostró la disposición multinacional del BCE para afirmar su independencia ante las críticas en Alemania, el país más grande y con más influencia política en la eurozona.

El BCE detalló que combinará la compra de bonos gubernamentales con un programa menor ya existente donde adquiere bonos privados por un total de 60.000 millones de euros mensuales hasta septiembre de 2016. En total, el programa ascenderá a 1,1 billones de euros (1,16 billones de dólares).

Al inyectar dinero al sistema bancario de la zona euro, el programa europeo busca abaratar los créditos y facilitar que las empresas puedan invertir, crecer y contratar.

La dimensión del programa excedió las expectativas de los inversionistas y el presidente del BCE Mario Draghi prometió mantenerlo hasta que el banco central vea un "ajuste sostenido" en el alza de la inflación sobre niveles que sean peligrosamente bajos, en otras palabras, el tiempo que sea necesario.

En Estados Unidos, la Reserva Federal hizo una promesa similar al lanzar un programa de compra de bonos --que ya concluyó-- y al que se le acredita haber ayudado a reactivar la economía estadounidense.

El valor del euro bajó inmediatamente después del anuncio del BCE ante el panorama de que el nuevo dinero en circulación hará descender el valor de la moneda. Un euro devaluado abarata las exportaciones europeas.

También el jueves, el BCE anunció que mantendría sin cambios su principal tasa de interés a un récord bajo de 0,05%.

Existe el temor de que la eurozona pudiera enfrentar un periodo crónico de caída de precios, o deflación, lo cual podría paralizar la economía. Este problema aflige a Japón, la tercera mayor economía del mundo.

No hay garantía de que el programa europeo de compra de bonos tenga éxito si los gobiernos nacionales no hacen algo más en la zona euro. Los escépticos creen que la compra de bonos ha perdido parte de su potencial de efectividad por el retraso y porque los problemas de Europa van más allá de la política monetaria.