Jefe rebelde ugandés en juicio fue un niño soldado

Anna Angeeyo, de 80 años, cuenta que su nieto, el temido comandante del Ejército de Resistencia del Señor Dominic Ongwen, a punto de ser juzgado por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad, era un niño como tantos que un día, cuando volvía de la escuela, fue secuestrado por ese grupo guerrillero y transformado en un combatiente.

Angeeyo declaró al Daily Monitor de Uganda que la última vez que vio a su nieto, en 1990, era un muchacho "tranquilo e inocente" al que "le gustaba cavar pozos".

Bajo custodia del ejército ugandés, Ongwen fue filmado recientemente mientras describía sus experiencias con el ERS y a su comandante Joseph Kony, acusado de crímenes de guerra. La Associated Press consiguió una copia del video, filmado por militares ugandeses.

"Decidieron que era un recluta aplicado", relató Ongwen en su idioma natal acholi. "Todas las mañanas, cuando tocaban el silbato para movilizar a todos, yo ya estaba listo".

El relato de Ongwen, muchos de cuyos detalles fueron corroborados en otras entrevistas, ofrece información poco conocida de la forma en que se maneja el ERS, que por casi 30 años ha azotado el centro de Africa con una campaña de asesinatos, tortura, secuestros y el uso de niños como soldados y esclavos sexuales.

Ongwen, sobre quien pesan cuatro acusaciones de crímenes de guerra y tres de crímenes de lesa humanidad, dice que fue a Sudán del Sur en 1994 para ser entrenado por el ERS y de allí salió con el rango de comandante de pelotón.

Se hizo fama de combatiente feroz y sus ataques a civiles y al ejército ugandés le ganaron las simpatías de Kony, de acuerdo con ex combatientes del ERS.

"Era tenaz y valiente", dijo el ex soldado del ERS Joseph Okumu en una entrevista telefónica con la AP. Okumi se entregó en el 2011 en la República de Africa Central y se radicó en Uganda.

A los 28 años Ongwen fue nombrado brigadier por Kony. Fue el oficial del ERS más joven en alcanzar ese rango, según el ejército ugandés. Comandó la Brigada Sinia, una de cuatro unidades del ERS acusadas de haber cometido atrocidades en el norte de Uganda, en Sudán del Sur, en el Congo y en la República de Africa Central.

El superior inmediato de Ongwen, Vincent Otti, promovió negociaciones con el gobierno ugandés. Las negociaciones no prosperaron y en el 2007 Kony ordenó que Otti fuese ejecutado por haber estado a favor de ellas. Ongwen fue el único comandante que le pidió a Kony que le perdonase la vida a Otti, de acuerdo con LRA Crisis Tracker, un banco de dados manejado por dos organizaciones no gubernamentales, Niños Invisibles y Resolve, las cuales llevan un registro de los ataques del ERS.

La lealtad de Ongwen hacia su mentor le hizo perder influencia en el ERS, aunque según Niños Invisibles, Kony lo perdonó cuando llevó a cabo una limpieza de combatientes afines a Otti debido a su capacidad para liderar soldados en misiones peligrosas. Se cree que Ongwen comandó un ataque contra una unidad militar de Sudan del Sur en junio del 2008 en el que murieron 14 soldados regulares.

Ongwen fue uno de cinco comandantes encausados por la Corte Penal Internacional en el 2005. Otros tres comandantes --Otti, Okot Odhiambo y Raska Lukwiya-- han fallecido, según el ejército ugandés. Kony es el único de los cinco que sigue libre.

Luego de derrumbarse las negociaciones con el gobierno ugandés, Kony reunió a sus combatientes, que estaban desperdigados por Uganda y Sudán del Sur, y se fue al Congo.

El 12 de diciembre del 2008 el ejército ugandés atacó una base del ERS en el Parque Nacional Garamba del Congo e hizo que esa fuerza se desperdigase.

"A partir de ese momento comencé a oír hablar de una amnistía y a reflexionar. Lo pensaba mucho. Poco a poco comencé a tomar distancia de la vida como rebelde", dijo Ongwen a mediados de enero.

Reveló que se reunió con Kony en diciembre del año pasado en la región sudanesa de Darfur. En esa ocasión rechazó la propuesta de Kony de secuestrar personas en la República Africana Central y de reunirse con los rebeldes nigerianos de Boko Haram, el líder rebelde de Sudán del Sur Riek Machar y los rebeldes Seleka de la República de Africa Central. Ongwen dijo que Kony lo hizo arrestar y que le dieron una paliza, pero lo liberó el 27 de diciembre.

"Me fui de noche sin zapatos ni ninguna pertenencia personal", expresó Ongwen. Indicó que estuvo en contacto con varias milicias hasta que finalmente se arregló su entrega a fuerzas estadounidenses. Los estadounidenses lo entregaron a su vez a efectivos ugandeses en la República de Africa Central, que lo retuvieron hasta que fue enviado a La Haya.

Dice que quiere ser amnistiado. "No quiero morir en la selva".

En Uganda, su abuela quiere verlo. "Deseo poder verlo en persona", afirmó. "Pero no creo que lo pueda reconocer".