Seahawks: Kearse apareció en el momento justo

Para Jermaine Kearse, el campeonato de la Conferencia Nacional había sido un partido para el olvido.

Las primeras dos veces que Kearse rasguñó con sus dedos un pase del quarterback de Seattle Russell Wilson, la pelota acabó en las manos de un defensive back de Green Bay. Otro par de pases de Wilson dirigidos a Kearse también fueron interceptados.

Cuatro intentos, cuatro intercepciones. Desastre total para Kearse y los Seahawks.

"Trataba de no caer en el desánimo, seguir insistiendo", dijo Kearse. "No siempre todo sale a la perfección, o salen como tú quieres, pero el carácter de una persona sale a relucir por la forma en la que respondes a la adversidad. Todo está bien cuando todo te sale bien, pero ¿cómo vas a responder cuando las cosas no te salen?".

La respuesta del wide receiver será un momento que perdurará en la historia de los Seahawks, en la misma categoría que el pase que Richard Sherman desvió en el partido por el campeonato de conferencia ante San Francisco el año pasado. En la misma zona de anotación de esa jugada de Sherman, Kearse el envío de 35 yardas de Wilson para el touchdown que certificó la victoria de Seattle en tiempo extra y el boleto a su segundo Super Bowl seguido.

Wilson se percató que Green Bay había colocado a casi todos sus defensores cerca de la línea de golpeo y sin un safety en el medio. Sintonizo con Kearse, quien también se fijó de la cobertura. Lo único que Kearse tenía que hacer era desmarcarse del cornerback Tramon Williams por el interior, mantener la posición y esperar que llegara el pase de Wilson.

"Lo he visto hacer jugadas", dijo Wilson, evocando la trayectoria de Kearse. "Cuando alguien mete la pata o yo meto la pata o hago un pase, lo que sea, yo voy a seguir insistiendo con ellos", comentó Wilson.

"Esto fue lo primero que le dije a Kearse tras el último pase interceptado. 'Oye, vamos a ganar este partido. Te voy a seguir lanzando pases y vamos a encontrar la forma de ganar el partido'. Eso fue lo que pudimos lograr".

Kearse no tuvo culpa en dos de las cuatro intercepciones, ya que en una Wilson midió mal un largo envío en medio de doble cobertura en el segundo cuarto y luego también se quedó corto en pase a la esquina frontal de la zona de anotación. El entrenador Pete Carroll comentó que Wilson no supo calibrar el efecto del viento.

Pero las otras dos intercepciones le dieron a Kearse en las manos, incluyendo una con 5:04 por jugar y Green Bay al frente por 19-7.

Al revisar Twitter, Kearse no podía encontrar los comentarios negativos de los primeros cuatro periodos. Los elogios por la atrapada decisiva acabaron eclipsando los reproches.

Kearse pareciera estar tocado por una varita en la postemporada: atrapó el pase que estableció el margen de victoria en la final de la NFC contra San Francisco el año pasado, uno de 35 yardas en cuarta oportunidad y rodeado de defensas.

En el Super Bowl, Kearse anotó un touchdown de 23 yardas en el tercer cuarto de la que fue un aplastante triunfo contra Denver.

Y en la victoria ante Carolina en la ronda divisional este año, Kearse fijó un récord personal de 129 yardas, incluyendo una anotación de 63.

Tras su transcendental pase atrapado, Kearse lanzó el ovoide a las gradas.

"Eso fue más que nada una señal de frustración. Fue un desahogo de la frustración cargada durante todo el partido. Traté de lanzar el balón lo más lejos posible".