Legisladores buscan ley que otorgue derecho a morir

Legisladores de California estudian un proyecto de ley que otorgue derecho a morir, después de una historia muy publicitada de una mujer joven con cáncer cerebral que se mudó a Oregon para poder poner fin a su vida de manera legal.

Legisladores demócratas están presionando para que se permita a médicos recetar fármacos que terminen con la vida, casi una década después que fracasó una propuesta similar. Los pacientes terminales pueden acabar con su sufrimiento de manera legal en cinco estados.

Defensores del derecho a la muerte asistida han aumentado sus esfuerzos en todo el país apelando a la experiencia de Brittany Maynard, una mujer de 29 años de San Francisco que puso fin a su vida en noviembre. Ella argumentó en videos en internet y en presentaciones en medios nacionales de comunicación que debía tener el derecho a morir en California.

"¿Por qué alguien que desea voluntariamente tomar esta opción tiene que ir a otro estado?", dijo el senador estatal demócrata Bill Monning, quien se presentará el miércoles con la familia de Maynard para promover la ley para autorizar el derecho a morir. "Sólo se suma al sufrimiento y desafío en un momento ya de por sí difícil".

La iniciativa de ley de Monning tiene como modelo la de Oregon, aprobada por los electores en 1994. Estaría limitada a quienes les queda menos de seis meses de vida y exige que los pacientes tomen ellos mismos fármacos letales, sin ayuda de un médico.

Los electores en Washington aprobaron una ley similar, mientras que decisiones de tribunal en Nuevo México y Montana han legalizado la muerte asistida.

La Legislatura de Vermont aprobó en 2013 una ley que permite a enfermos terminales poner fin a su vida, pero esfuerzos similares colapsaron en otras legislaturas, incluyendo a California en 2006, debido a oposición de grupos médicos y religiosos.

Quienes se oponen argumentan que algunos pacientes podrían sentirse presionados a terminar con su vida si se permite a médicos recetar fármacos letales. Grupos religiosos han condenado la legislación de muerte asistida por considerarla en contra de los designios de Dios.