Voluntarios extranjeros enseñarán inglés a los colombianos

Decenas de jóvenes de Estados Unidos, Inglaterra y otros países llegaron a Colombia a fin de reforzar a los profesores locales que enseñan inglés, en un plan del ministerio de Educación que busca mejorar el dominio de ese idioma.

Se trata de voluntarios que dejaron atrás a sus familias, que, en algunos casos, renunciaron a sus empleos, y quienes se despojaron de las aprensiones que provoca viajar a Colombia, por su conflicto armado interno.

El programa del ministerio de Educación, en alianza con la fundación local Heart for Change, busca mejorar el dominio del inglés en un país donde solo el 2% de los alumnos que egresa del bachillerato estatal tiene un nivel intermedio o superior de manejo del idioma. Por añadidura, existe un déficit de 3.200 profesores para su enseñanza, según datos oficiales.

El gobierno de presidente Juan Manuel Santos espera gastar unos 3,3 millones de dólares para traer a Colombia este año unos 350 voluntarios. El primer contingente de 124 jóvenes ya llegó al país y están reunidos en las afueras de Bogotá preparándose para asumir sus tareas en regiones tan remotas como los pueblos de la Amazonia y el empobrecido departamento de Chocó.

La mayoría son jóvenes recién salidos de la universidad y no todos son titulados en pedagogía, pero cuentan con el idioma que los colombianos necesitan adquirir para aprovechar las oportunidades económicas que se han abierto en los últimos años con la firma de un tratado de libre comercio con Estados Unidos.

Junto con un nuevo programa de 10.000 becas para estudiantes de familias de bajos recursos para acceder a las universidades privadas del país, el plan de enseñanza del inglés se constituye en una herramienta para combatir la desigualdad, considerado uno de los factores que alimentan el conflicto armado que afecta a la nación desde hace medio siglo.

"Te abre un mundo hablar inglés, y te cierra un mundo no hablar inglés", dijo Gina Parody, la ministra de Educación, en una entrevista con Associated Press.

La labor de los extranjeros consiste en formar a los profesores locales de inglés, ayudarlos a preparar e impartir las clases y liderar actividades extracurriculares con los alumnos como clubes de conversación y lectura. A cambio, el estado le entrega a cada voluntario una ayuda mensual de 1.500.000 pesos colombianos (unos 650 dólares), que es casi el salario básico de los docentes.

América Latina registra un bajo manejo del idioma inglés comparado con países de Europa y Asia, y Colombia es uno de lo más atrasados de la región: ocupa el puesto número 42 de 63 países, según el English Proficiency Index, detrás de Argentina, México, Perú y Brasil.

Una de las becarias es Lisa Jacobson, una estadounidense de 25 años con estudios en ciencias políticas y quien fue asignada para enseñar inglés en la ciudad de Barranquilla, al norte de Colombia.

"Todos tenemos algo que enseñar y qué aprender. Para nosotros (los voluntarios) es una oportunidad para intercambiar nuestras experiencias y conocimientos y conocer de la realidad colombiana", dijo Jacobson, nativa de la ciudad de Baltimore. En entrevista con AP, manifestó que "para los niños de las zonas rurales es una oportunidad de mejorar el inglés, una lengua que les permitirá explorar nuevas culturas y que les abrirá la mente".