Chileno Domínguez hace realidad su sueño de ir al Masters

Como cualquier niño que empieza en el golf, el sueño de Matías Domínguez fue jugar algún día en el Masters.

Muchos de los que alcanzar a disputar el mítico torneo no tienen que sortear tantas dificultades. Para comenzar, Domínguez creció en Santiago, Chile, un país donde el golf no es popular. Sólo un chileno compitió en el campo de Augusta National. Ese fue Enrique Orellana, quien no consiguió superar el corte hace 51 años.

Hasta hace poco, Domínguez ni siquiera estaba convencido que podría vivir del golf. Cumple el cuarto año en sus estudios en la universidad de Texas Tech, que no tiene una reputación de potencia en Estados Unidos. Domínguez figura cuarto en el promedio de anotación del equipo de la Universidad tras disputar cuatro torneos en el otoño.

Sólo necesitaba una oportunidad y esa se presentó en el torneo Amateur de Latinoamérica. Una extraordinaria semana lo dejó al borde del llanto.

Con un boleto en el Masters de por medio, el chileno de 22 años firmó una ronda de 71 golpes, 1 bajo par, el domingo en el Pilar Golf Club en Buenos Aires, para llevarse la primera edición del torneo y ganarse el derecho de codearse junto a Rory McIlroy, Tiger Woods y su ídolo Phil Mickelson el próximo abril en Augusta.

"Siempre tuve la ilusión de que algún día llegaría al Masters", dijo Domínguez en una teleconferencia tras su victoria en la capital argentina. "Espero compartir ese momento con todos mis amigos y familiares, porque todos crecimos con el mismo sueño.... Ahora mismo no puedo creer que el sueño se ha hecho realidad".

Tal fue el objetivo del torneo, un calco de otro que se disputa en Asia.

Augusta National, el Royal & Ancient Golf Club y la Asociación de Golf de Estados Unidos montaron el torneo con el fin de promover el torneo en todo el continente, desde Sur y Centroamérica hasta el Caribe. Aparte de la plaza en el Masters, el torneo también otorga acceso a la última fase de la clasificación para el Abierto Británico y el US Open, así como boletos a los campeonatos aficionados de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Sin el Amateur de Latinoamérica, la única manera que alguien como Domínguez pudiera competir en el Masters sería como un profesional del máximo circuito o ganar un torneo aficionado en el que las puertas están abiertas para los mejores golfistas del mundo.

"Antes que anunciaran este torneo, era casi que imposible que un latinoamericano pudiera clasificarse", dijo Domínguez. "Y aquí estoy. El poder decir ahora, 'me voy al Masters y jugará contra todos ahí', pues es asombroso".

Domínguez cumple su último semestre en Texas Tech, donde su máximo logro fue guiarles al campeonato nacional universitario en su segundo año. Aún no ha decido sus planes futuros como golfista.

Cuando le preguntaron sobre las similitudes entre Santiago y el oeste de Texas, Domínguez se echó a reír.

"Prácticamente no hay nada", dijo. "Si hay que busca algo que sea diametralmente opuesto a Chile, habría que señalar a Lubbock, Texas. Pero ha sido una gran experiencia. Lubbock es un sitio distinto, he conocido nueva gente y una nueva cultura. He podido aprender de otras culturas, de otra gente. Algo fabuloso para mí, que no cambiaría por nada".

Billy Payne, presidente del Augusta National, ha dicho que quiere sacar provecho de la reputación y recursos del Masters para atraer jugadores de Asia y ahora Latinoamérica al deporte. La idea es descubrir talentos, que a la larga servirán de inspiración para los niños en la región.

Del torneo de Asia surgió el japonés Hideki Matsuyama, quien sorteó el corte en las dos veces que se clasificó a Augusta y ahora se ubica entre los mejores golfistas del mundo. El de Latinoamérica recién comienza, pero el objetivo es el mismo.

Dos sudamericanos han ganado 'majors': los argentinos Roberto de Vicenzo (el Abierto Británico de 1967) y Ángel Cabrera (US Open 2007 y Masters 2009). El mejor golfista chileno es Felipe Aguilar, el 160 del ranking que compite en el tour europeo.

Domínguez apunta Aguilar y Mickelson como sus modelos, más que nada porque siempre sonríen.

"Es una locura en Chile, dijo Domínguez. "Esto era algo que creíamos era casi imposible.... Estábamos a la espera del próximo en poder ir a un Masters. Creo que todo el mundo está sorprendido de que otro chileno va un Masters luego de 50 años... Espero poder representarlos de la mejor manera posible en el Masters".