El papa pide a líderes filipinos que rechacen la corrupción

El papa Francisco pidió el viernes a los filipinos que rechacen la corrupción que ha asolado a la nación asiática durante décadas y en su lugar les instó a trabajar para poner fin a la pobreza "escandalosa" y las injusticias sociales que afligen a su pueblo.

Francisco fue recibido como una estrella de rock en cada esquina.

Las medidas de seguridad fueron mucho mayores que nunca para este papa, que disfruta de tener contacto directo con las multitudes. El servicio de telefonía celular en toda la ciudad fue bloqueado intencionalmente por segundo día consecutivo por órdenes de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones y los bloqueos a los caminos de la caravana papal provocaron filas de tráfico congestionado de varios kilómetros.

El viernes, el segundo de los cinco días de una visita a Filipinas, el pontífice instó al gobierno filipino a continuar con su significativa operación contra la corrupción de alto nivel desde la caída del régimen de Marcos hace tres décadas.

Francisco hizo esos comentarios durante un discurso ante el presidente, Benigno Aquino III, y otras autoridades filipinas al inicio de su visita de cuatro días al país católico más grande de Asia, donde casi un cuarto de la población es pobre. La visita ya era llamativa por el nivel de seguridad, sin precedentes para un pontífice que disfruta acercándose a las multitudes.

La corrupción ha sido rampante en Filipinas desde los 20 años de gobierno del dictador Ferdinand Marcos. Se sospecha que entre él, su viuda --gran aficionada a los zapatos-- y su círculo cercano robaron entre 5.000 millones y 10.000 millones de dólares antes de perder el poder en 1986.

El problema ha proliferado en una cultura de impunidad entre los políticos poderosos y sus aliados, un débil sistema de seguridad y una justicia especialmente lenta, pero Aquino obtuvo la presidencia con un amplio margen en las elecciones de 2010 tras prometer que libraría al país de la corrupción y la pobreza. Desde entonces, el Congreso ha investigado a políticos de alto nivel y tres senadores fueron detenidos.

En el palacio presidencial, Francisco dijo a la gente que hoy más que nunca, los líderes políticos deben ser "sobresalientes por honestidad, integridad y compromiso con el bien común". Deben escuchar el llanto de los pobres y abordar las "patentes y sin duda escandalosas desigualdades sociales" de la sociedad.

También retó a los filipinos "en todos los niveles de la sociedad, a rechazar cualquier forma de corrupción que desvíe recursos de los pobres, y hacer esfuerzos coordinados para asegurar la integración de todo hombre, mujer y niño en la vida de la comunidad".

Según datos del gobierno, en Filipinas casi un cuarto de sus 100 millones de habitantes viven con sólo en torno a un dólar al día. En efecto, decenas de miles de personas llenaron las calles de Manila para lograr un atisbo del papa en medio del despliegue de seguridad más intenso de sus dos años de pontificado.

Mientras el papa acudía a su ceremonia de bienvenida oficial en el palacio presidencial, los teléfonos celulares fueron bloqueados, un gran número de policías lo vigilaba y las calles que conducían a la ruta de su traslado fueron obstruidas.

Francisco se asomó por la ventanilla del sencillo sedán cuatro puertas que lo trasladaba para saludar a la multitud enardecida.

Tras su visita al palacio presidencial, ofició una misa en la catedral de la Inmaculada Concepción, y por la tarde sostuvo su primer encuentro con familias filipinas.