Rebeldes sirios y gobierno pactan tregua en área sitiada

Rebeldes sirios y fuerzas gubernamentales comenzaron el jueves a respetar una tregua de 10 días en la última zona en poder de los insurgentes en la ciudad central de Homs, un revés adicional para los combatientes de oposición, dijeron activistas.

Fuerzas del gobierno han sitiado al-Waar durante aproximadamente 20 meses, y sólo esporádicamente han permitido el ingreso de alimentos. No está claro cuántos civiles permanecen en el área separada del resto de la ciudad por el río Orontes.

El activista Beibars al-Tilawi dijo que funcionarios prometieron permitir que las Naciones Unidas entreguen más alimentos mientras ambas partes analizan cómo terminar el impase. El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, también reportó la tregua.

Al-Tilawi, quien habló desde al-Waar vía Skype, dijo que los rebeldes son superados en armamento, y que la experiencia de combatientes que se atrincheraron en la parte antigua de Homs fue instructiva: el área fue destruida, miles de civiles fueron asesinados o forzados a huir, y a fin de cuentas los rebeldes negociaron su rendición en mayo de 2014.

"Ellos quieren evitar que las fuerzas sirias se centren en el área de al-Waar con acción militar, para que no sea como en la Ciudad Antigua de Homs, donde al final las negociaciones y diplomacia resolvieron el problema", señaló al-Tilawi.

Dijo que los rebeldes podrían terminar entregando el área a fuerzas gubernamentales o permanecer ahí bajo un acuerdo más duradero. Ambos enfoques han sido empleados en otras partes de Siria.

Diplomáticos occidentales y funcionarios locales han impulsado treguas locales como una manera de disminuir el sufrimiento ocasionado por cuatro años de conflicto, el cual según cálculos de la ONU ha costado aproximadamente 220.000 vidas. Pero los críticos dicen que las treguas recompensan a las fuerzas del gobierno sirio por sitiar a civiles, y que el gobierno no siempre cumple su obligación de permitir el suministro regular de alimentos y otro tipo de ayuda.

Rebeldes que cuentan con respaldo de Occidente han estado replegándose en el norte de Siria durante meses, atrapados entre fuerzas del gobierno por un lado y grupos extremistas como el Estado Islámico y el Frente Nusra vinculado a al-Qaida por el otro.

Rusia, un aliado crucial del presidente sirio Bashar Assad, tiene mientras tanto la esperanza de reunir al gobierno y a la oposición el 26 de enero para acordar las bases de un diálogo futuro.

La mayoría de los grupos de oposición, incluida la Coalición Nacional Siria, respaldada por Occidente, han dicho que no asistirán a las negociaciones en Moscú, bajo el argumento de que el marco de trabajo para las discusiones no está claro y que las reuniones tienen poca probabilidad de éxito.

En una entrevista con el periódico checo Literarni Noviny, Assad dijo que ambas partes discutirían las bases para un diálogo enfocado en la unidad de Siria, el combate al terrorismo y apoyo a las fuerzas armadas.

"En cuanto a lo que yo espero de esta reunión, pienso que debemos ser realistas ya que estamos tratando con personalidades", dijo Assad. "Si tenemos éxito, es algo bueno. Si no, no perderemos nada".

En Ginebra, el enviado especial de la ONU a Siria, Staffan de Mistura, instó a la comunidad internacional a que 2015 sea el año en el que se logre un acuerdo político al conflicto. Recibió con agrado la iniciativa de Moscú, pero también impulsó su idea de un "congelamiento" de los combates en la ciudad de Alepo, en el norte de Siria.

"Intentamos lograr la reducción de la violencia y posiblemente un congelamiento de todas las actividades militares, teniendo en cuenta la necesidad de una ayuda humanitaria acelerada", señaló.

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Los periodistas de The Associated Press Zeina Karam en Beirut y Albert Aji en Damasco contribuyeron con este despacho.