Falta de ayuda aumenta el sufrimiento en el este de Ucrania

La voz de Valentina Dudareva se quiebra con desesperanza mientras se detiene sobre la nieve, observando las ventanas rotas tras los bombardeos en su unidad departamental en Donetsk, la capital separatista en el este de Ucrania.

Con frío, pobre y hambrienta, Dudareva está entre las masas de personas atrapadas por los combates entre el gobierno y las milicias respaldadas por Rusia, pobladores que dependen de ayuda externa que pocas veces llega. Han pasado más de seis meses desde que ella recibió su pensión por última vez, y los paquetes rusos de ayuda alimenticia, tan anunciados por las autoridades rebeldes, no se ven por ningún lado.

El enojo que alguna vez reservó para las fuerzas armadas ucranianas que bombardeaban la ciudad ahora lo dirige al gobierno separatista.

"Nos dicen: 'Vayan al teatro. ¡Los boletos están a la venta!", explica Dudareva mientras se pasa un pañuelo por la mejilla. "Pero yo quiero comer. Quiero mi pensión".

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OHCA, por sus siglas en inglés) ha estado sonando la alarma sobre una crisis que empeora a diario a largo de la región, donde se han librado combates desde abril.

"Miles de personas están altamente vulnerables y en necesidad de asistencia", señaló la OHCA la semana anterior. "Junto con los problemas financieros, muchos carecen de la capacidad para comprar alimentos esenciales y medicinas y viven en frígidas condiciones invernales".

La OHCA estima que 1,4 millones de personas en el este de Ucrania son altamente vulnerables y requieren asistencia.

La ayuda es poca en tierra, aunque prometida con frecuencia.

Desde mediados del año pasado, Rusia ha despachado 11 columnas de enormes camiones blancos de asistencia con alimentos y otras provisiones básicas. El último llegó a Donetsk una semana después de Año Nuevo con alimentos enlatados, materiales de construcción - y muy tarde para la Navidad - árboles para decorar.

Pese a la urgencia de la crisis, la sede en Donetsk del Centro de Coordinación de la Recuperación está desierta en su mayor parte. Un vocero del centro se sienta en una oficina con pocas cosas y un escritorio vacío, sin computadora a la vista.

Las autoridades ucranianas acusan a Moscú de utilizar los convoyes con fines distintos, posiblemente para transportar equipamiento militar destinado a los combatientes separatistas. No hay evidencia concluyente de ello, pero la sospecha más grave entre los habitantes de las azotadas regiones ucranianas de Donetsk y Luhansk es que los bienes destinados a los necesitados están siendo desviados hacia el mercado negro, donde llenan los bolsillos de los oficiales separatistas.

Muchos civiles comparten esos sentimientos en privado, pero están muy temerosos de expresar abiertamente sus críticas en una región anárquica en gran parte.

En Donetsk, muchos se quejan amargamente de que han intentado solicitar oficialmente la recepción de ayuda, sólo para ser rechazados.

"Enviamos las solicitudes. pero no hemos recibido nada en ocho meses", dijo Pyotr Avdeev, cuya casa ha sido castigada por el fuego de los combates. "A nadie le importamos. ¿Quién demonios nos necesita a los retirados?"

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Peter Leonard contribuyó a este despacho desde Kiev