ONU avala destrucción de cocaína confiscada en Bolivia

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y Delito supervisó el 30% de la destrucción de la cocaína incautada a narcotraficantes y convalidó la transparencia de ese procedimiento en Bolivia.

La falta de personal impidió que la Oficina participe en las 393 ocasiones en que se quemó un total de 22 toneladas de cocaína decomisadas el año pasado, pero lo hizo en 128 y "hemos podido verificar que las normas y protocolos se cumplieron con transparencia", dijo el miércoles el representante de esa organización, Antonino De Leo.

En el pasado hubo denuncias de supuestos desvíos de cocaína decomisada, incluso un fiscal y un policía fueron acusados de cambiar la droga por harina.

Personal de la Oficina de la ONU verifica que la cantidad de cocaína a destruir coincida con la cantidad decomisada, que se realicen pruebas de laboratorio para verificar si efectivamente es cocaína y que se destruya la totalidad, explicó De Leo.

Policías y un fiscal realizan la tarea. La Oficina participa como observadora desde hace dos años, cuando dotó a Bolivia de hornos de incineración y otros instrumentos.

De Leo recomendó al gobierno capacitar al personal y mejorar la dotación de reactivos y combustible para la destrucción de cocaína y marihuana.

Bolivia es tercer productor mundial de coca y cocaína después de Perú y Colombia y pasó a convertirse en centro de distribución de la droga hacia Brasil, uno de lo mayores consumidores del estupefaciente.

Desde que el presidente Evo Morales expulsó a la agencia antidrogas de Estados Unidos DEA en 2009 por sospechas de espionaje, el gobernante ha prescindido de la ayuda estadounidense y se apoya más en la Oficina de la ONU y en la Unión Europea.