Francia anuncia mano dura contra los discursos de odio

El gobierno francés ordenó a los fiscales de justicia de todo el país aplicar mano dura contra los discursos de odio, antisemitismo y las apologías al terrorismo, y anunció el miércoles que enviará un portaviones al Oriente Medio para colaborar más estrechamente con la coalición internacional que combate al grupo extremista Estado Islámico.

Las autoridades dijeron que 54 personas fueron detenidas por defender o glorificar el terrorismo desde los atentados en París que dejaron 20 muertos la semana pasada.

Mientras tanto, el más reciente y desafiante número del semanario Charlie Hebdo se agotó a primera hora de la mañana en la capital francesa, e incluso hubo forcejeos entre los clientes de los quioscos para poder tener una copia de la publicación satírica que nuevamente lleva al profeta Mahoma en portada.

El presidente Francois Hollande dijo que la situación "justifica la presencia de nuestro portaviones". Uno de los agresores en los ataques expresó su lealtad al Estado Islámico. Otros dos dijeron que estaban respaldados por la rama de al-Qaida en Yemen.

Francia ya ha estado lanzando ataques aéreos contra el grupo extremista en Irak. Hollande habló a bordo del portaviones Charles de Gaulle.

Un alto líder de al-Qaida en Yemen revindicó el miércoles la masacre en el semanario, diciendo en un video que el ataque fue "en venganza por el profeta". La revista había recibido numerosas amenazas previas por publicar caricaturas de Mahoma.

Un alto funcionario de la inteligencia francesa le dijo a The Associated Press el miércoles que las autoridades piensan que la reclamación de al-Qaida "es oportunista" y que la organización parece haber servido de inspiración, pero no haber organizado el ataque. El funcionario habló a condición de preservar el anonimato.

Y funcionarios de inteligencia estadounidenses dijeron que no tenían evidencia de que al-Qaida Yemen hubiese coordinado el ataque ni hubiese sabido del mismo con antelación. Los funcionarios hablaron también a condición de anonimato.

Desde los ataques, Francia ha desplegado 10.000 soldados y 120.000 miembros de las fuerzas de seguridad en el país para proteger lugares como escuelas judías y sinagogas, mezquitas y terminales de viajes. La policía francesa dice que hasta seis presuntos miembros de la célula terrorista podrían estar aún prófugos.

Como muchos países europeos, Francia tiene fuertes leyes contra los discursos de odio y en especial contra el antisemitismo debido al Holocausto. En un mensaje distribuido a todos los fiscales y jueces, el Ministerio de Justicia expuso las bases legales para procesar a aquellos que defiendan los ataques terroristas en París, así como a aquellos responsables de actos o palabras racistas o antisemitas.

Entre los detenidos está Dieudonne, un polémico cómico con muchos seguidores en Francia y que es conocido por hacer en sus espectáculos un gesto similar al saludo nazi. El comediante fue dejado en libertad posteriormente y será enjuiciado el mes próximo por justificar el terrorismo, dijo un funcionario judicial.

El núcleo del equipo de trabajo del semanario satírico murió la semana pasada, cuando extremistas islámicos irrumpieron en sus oficinas y desencadenaron una odisea sangrienta por tres días en París, que causó la muerte de 17 víctimas. Los ataques terminaron el viernes, cuando las fuerzas de seguridad mataron a los agresores de Charlie Hebdo, los hermanos Cherif y Said Kouachi, así como a un cómplice, Amedy Coulibaly, quien mató a una mujer policía y a cuatro rehenes en un mercado.

Los sobrevivientes de Charlie Hebdo elaboraron el número que llegó a las tiendas el miércoles desde oficinas prestadas. Debido a la alta demanda, el tiraje se elevó a 5 millones, de acuerdo con la portavoz Anne Hommel, lo que representa 100 veces su circulación normal. Los expendedores dijeron a los clientes que regresaran el jueves para adquirir la reimpresión.

El grupo Reporteros sin Fronteras dijo que Google está entre muchas compañías e individuos que donaron dinero para producir la edición de esta semana de Charlie Hebdo. La edición fue distribuida en 18 países fuera de Francia y traducida a otros idiomas.

Muchos musulmanes creen que su religión prohíbe representaciones del profeta, y reaccionaron con consternación, y ocasionalmente con enojo, ante la imagen de la portada más reciente de la publicación. Algunos que apoyaron a Charlie Hebdo después de los ataques terroristas se sintieron traicionados y otros temieron que la caricatura detone todavía más violencia.

La publicación ocasionó tensión en Turquía, así como enormes multitudes para adquirirla y frenéticas ofertas de venta a través de eBay en algunas naciones europeas.

En su mensaje a fiscales y jueces, el Ministerio del Interior de Francia dijo que estaba emitiendo medidas enérgicas para proteger a la libertad de expresión de comentarios que pudieran incitar a la violencia u odio. Señaló que no se debe permitir a nadie utilizar su religión para justificar discursos de odio.

La orden gubernamental advirtió a las autoridades que estén particularmente atentas a cualquier incidente que pudiera conducir a disturbio urbano o violencia contra la policía. Eso indica que el gobierno teme nuevos disturbios como la ola que se extendió hace una década a través de comunidades de inmigrantes y urbanizaciones subvencionadas.

El gobierno está escribiendo nuevos lineamientos sobre intervención telefónica y otras formas de inteligencia para combatir el terrorismo, dijo el vocero Stephane Le Foll. Además está un proyecto más profundo para remodelar el sistema educativo de Francia, políticas urbanas y un modelo de integración, en lo que parece ser un reconocimiento de que los ataques terroristas expusieron problemas más profundos respecto a la desigualdad en Francia, especialmente en sus complejos de viviendas subvencionadas.

Dieudonne, quien ha sido condenado en varias ocasiones por racismo y antisemitismo, no es ajeno a la controversia. Sus actuaciones provocativas fueron prohibidas el año pasado, pero tiene muchos seguidores entre jóvenes resentidos de Francia.

El comediante escribió una carta abierta al ministro del Interior. "Usted está buscando un pretexto para proscribirme. Usted me considera como Amedy Coulibaly cuando no soy nada diferente a Charlie", escribió.

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Los reporteros de la AP Sylvie Corbet, Nicolas Vaux-Montagny, Milos Krivokapic y Dalton Bennett contribuyeron a este despacho.