Republicanos atacan la agenda de Obama

Los congresistas republicanos atacaron el martes la agenda del presidente Barack Obama por todos los ángulos, ignorando sus amenazas de veto y promoviendo propuestas de ley para derribar sus políticas sobre inmigración y Wall Street, forzar la aprobación de un oleoducto al que el presidente se opone y obligarle a justificar cualquier nueva regulación federal antes de emitirla.

Obama invitó a sus antagonistas a la Casa Blanca para su primer encuentro cara a cara desde que el nuevo Congreso dominado por los republicanos entró en sesiones, pero la muestra de cordialidad que todos presentaron ante las cámaras no consiguió ocultar las hostilidades partidistas entre el Capitolio y la Casa Blanca.

"La clave ahora es que trabajemos como equipo", dijo Obama, que ha emitido ya cinco amenazas de veto con el nuevo Congreso que aún no cumple dos semanas de labor. El mandatario mencionó los impuestos, el comercio y la ciberseguridad como áreas de posible cooperación.

En el Capitolio, el Senado debatía una legislación para forzar al gobierno de Obama a construir el oleoducto Keystone XL de Canadá a Texas, y la Cámara de Representantes se disponía a votar sobre una ley de reforma regulatoria que la Casa Blanca dijo impondría requerimientos "innecesarios y sin precedentes" a las agencias que tratan de redactar regulaciones. La medida requería más justificaciones y avisos anticipados.

A todo eso le seguirían votaciones el miércoles sobre otras dos propuestas de ley: una que alteraría cláusulas claves de la reforma financiera Dodd-Frank en una forma que ayudaría a los bancos, y otra que bloquearía órdenes ejecutivas de Obama sobre inmigración, incluido el retiro de protecciones a inmigrantes que llegaron al país sin permiso cuando eran niños. La cámara baja aprobó la legislación sobre el oleoducto la semana pasada y se espera reciba luz verde en el Senado la próxima y vaya al despacho de Obama.

El presidente ha amenazado con vetar las cuatro propuestas. Pero los republicanos están decididos a forzarle a hacerlo.

"Soy un congresista, no una planta en una maceta. No recibo órdenes de la Casa Blanca", dijo el representante republicano Charlie Dent, de Pennsylvania, luego que sus correligionarios se reuniesen a puertas cerradas para discutir su estrategia. "Hay un nuevo jefe en el Senado, y por lo tanto él no va a tener un dócil líder de la mayoría que va a embotellar y enterrar todo".

En contraste con el tono de cooperación de Obama, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, fustigó a los republicanos, diciendo que el enfoque del partido en los primeros días del nuevo Congreso genera dudas "en torno a qué tan en serio hablan sobre sus intenciones de trabajar con el presidente".

"En los primeros cinco días que han estado en sesión, han avanzado cinco propuestas de ley hasta la Comisión de Normas de las que ya saben que este presidente se opone firmemente", dijo Earnest.

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La corresponsal de la AP en la Casa Blanca Julie Pace contribuyó a esta historia.