Agujas "inútiles" dan altura a rascacielos

Erigir un edificio alto no es lo que solía ser.

El Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano emitió un reporte en el que señala que los constructores de muchos rascacielos nuevos colocan agujas "inútiles" en el tope para poder promocionarlos como entre los más altos del mundo.

Esa tendencia significa que muchas torres que aparecen ahora en la lista de edificios superaltos tienen en realidad menos pisos que se puedan utilizar y techos más bajos que los gigantes a los que están desplazando de los primeros puestos.

El nuevo World Trade Center de Nueva York, aún en construcción, es mencionado en el reporte, por su aguja de 125 metros, pero no es uno de los peores casos de "vanidad".

El 40% superior del Burj Al Arab de Dubai es puramente decorativo.

El consejo, con sede en Chicago, dice que 44 de los 72 edificios más altos del mundo superaron la barrera simbólica de los 300 metros con agujas decorativas.

El fenómeno no es nada nuevo.

En 1930, los constructores del Chrysler Building de Nueva York ganaron la competencia para convertirse en el edificio más alto del mundo colocando un capitel de 38 metros en el tope de la torre solamente después de que el edificio en el 40 Wall Street había terminado de añadir pisos.