Los rusos son optimistas para 2015, a pesar de todo

En una enorme pista de patinaje invernal en el parque Gorky de Moscú, los rusos dicen esperar un 2015 sin sobresaltos, a pesar de las dificultades económicas y políticas por las que atraviesa el país.

Aunque el rublo se ha devaluado y las tensiones con Occidente han aumentado, los problemas han suscitado al parecer una ola de orgullo nacional.

"Los rusos son una nación de optimistas", explicó Ivan Kasyanov, de veintitantos años y una de las personas que patinaban sobre hielo en el lugar. "Cuanto peor se pongan las cosas, más nos desarrollamos", apuntó.

Kasyanov dejó a un lado preocupaciones ante la pasmosa declinación del rublo --que en 2014 perdió casi la mitad de su valor frente a las monedas occidentales-- y las sanciones que Occidente impuso a Rusia por anexarse Crimea y apoyar a los separatistas en la región oriental de Ucrania.

El joven duda que estos factores asesten un serio golpe a la economía rusa, que en los años recientes se había fortalecido por los ingresos por las exportaciones de gas y petróleo.

"Podremos más (esfuerzo) en nuestro desarrollo industrial", afirmó Kasyanov, quien repitió la postura difundida en la televisión controlada por el estado.

De acuerdo con una encuesta de The Associated Press-Centro de Investigaciones de Asuntos Públicos NORC, los rusos que se enteran de noticias por la televisión estatal tienen en una estima muy alta al presidente Vladimir Putin en comparación con quienes se informan por otros medios.

Sin embargo, la encuesta muestra que Putin tiene un apoyo abrumador entre ambos sectores: 84 y 73% respectivamente.

El parque Gorky mismo es un lugar que alienta al optimismo.

Después de su deterioro con el derrumbe de la Unión Soviética en 1991, el lugar fue sometido en los últimos años a una impresionante restauración, gracias a los recursos e influencia de Roman Abramovich, uno de los hombres más ricos y políticamente más dóciles en Rusia.

La pista de patinaje es una sorprendente pieza, un laberinto feliz de carriles cubiertos de hielo e iluminados con luces de colores que abarca 18.000 metros cuadrados (unos 4,5 acres).

Sin embargo, el panorama visual es distinto en otras partes de la capital rusa, incluso entre los corredores ostentosos de la tienda de departamentos GUM, donde sólo pueden ir de compras los pudientes.

"Aquí todo cambia muy a menudo. Yo quisiera estabilidad", dijo la compradora Olga Mozalyova.

Son notables las preocupaciones entre los corredores de bolsa que observan con ansiedad sus pantallas. La declinación del rublo, la caída de los precios del petróleo y la negativa de créditos occidentales como parte de las sanciones han golpeado en conjunto golpe a la economía rusa.

"Quizá si Rusia no da motivo para un endurecimiento de las sanciones, podamos tener resultados positivos", dijo Sergei Romanchuk en Metallinvestbank.

___

Iuliia Subbotovskaia en Moscú contribuyó a este despacho..