Chile: desaparecidos se gradúan 40 años después

Gregorio Mimica y Mario Martínez eran estudiantes universitarios el 11 de septiembre de 1973, cuando los militares chilenos dieron un golpe de estado e instauraron una dictadura que duraría hasta 1990. Los dos y otros 37 estudiantes de la Universidad Técnica del Estado fueron secuestrados por las patrullas militares; sus cadáveres aparecieron años después.

El viernes, al cumplirse los 40 años del golpe militar que derrocó a Salvador Allende, los 39 estudiantes tuvieron su graduación simbólica, en un emocionante acto que según el rector de la hoy llamada Universidad de Santiago, Juan Manuel Zolezzi, jamás debió realizarse porque los estudiantes jamás debieron desaparecer o ser ejecutados.

Muchas de las centenares de personas que atestaron el Aula Magna no pudieron contener las lágrimas cuando familiares de cada uno de los 39 jóvenes fueron subiendo uno a uno al escenario para recibir el certificado que acreditaba su titulación simbólica.

La ceremonia se realizó a cinco días del 40mo aniversario del golpe liderado por Augusto Pinochet, que dejó un saldo oficial de 2.000 opositores muertos y 1.200 desaparecidos. De estos últimos, solo se han encontrado e identificado fragmentos y restos óseos de 125 personas. Mimica es uno de ellos.

Mimica y centenares de sus compañeros y profesores, incluido el maestro y folclorista Víctor Jara, se habían refugiado en el interior de la universidad el día del golpe, pero los rodearon soldados fuertemente armados que los trasladaron al cercano estadio Chile, hoy bautizado estadio Víctor Jara.

El joven salió libre unos días después, pero apenas llegado a su casa, fue arrestado nuevamente por una patrulla militar que se lo llevó para nunca regresarlo. Nada se supo de él hasta que, 30 años después, sus restos aparecieron como NN en un patio del cementerio general donde se entierra a los desconocidos.

En el mismo patio 29, en 1991, fueron encontrados 126 restos de cuerpos en 108 tumbas, porque en algunos casos había más de dos cuerpos por ataúd. La mayoría eran opositores a la dictadura.

"Pero qué economía más grande" dijo Pinochet, quien había entregado el poder a los civiles un año antes, pero seguía siendo comandante en jefe del ejército.

Mario Martínez era secretario de Finanzas de la Federación de Estudiantes de la Usach e investigaba la presencia de infiltrados de la policía represiva en la universidad, según la investigación judicial. Su cuerpo apareció en agosto de 1986 en la costa de un balneario cercano a Santiago.

La Universidad Técnica del Estado y sus ocupantes sufrieron una durísima represión por la dictadura a partir del mismo día del golpe militar y hasta fines de los ochenta, recordó Emilio Daroch, presidente de la Corporación Solidaria UTE-Usach.

"Sin duda que se abre una herida, pero queda un sentimiento de que se hace un poco de justicia. Nos sentimos profundamente emocionados por entregar estos títulos simbólicos y mostrar que se pudo cumplir este sueño", dijo Daroch.

Luego de tres discursos, los familiares de los jóvenes fueron llamados uno a uno para recibir de manos de Zolezzi el título universitario de sus hijos, hermanos o padres.

Todas las personas arrestadas en la universidad hace 40 años fueron llevadas hasta el estadio Chile, donde la mayoría fueron maltratados físicamente, según diversas investigaciones judiciales, que establecieron que llegaron a reunirse unos 5.000 prisioneros, donde fueron asesinados más de 15 detenidos.

Algunos ex prisioneros testificaron que cuando algunos soldados reconocieron a Jara, se lo llevaron a los camarines, en los subterráneos, y fue devuelto con señales de haber sido torturado. Se lo volvieron a llevar y nunca más volvió.

La investigación judicial estableció que un grupo de oficiales se ensañó con Jara, uno de ellos jugó a la ruleta rusa hasta que lo mató y luego ordenó a un par de conscriptos que lo acribillaran. Su cuerpo apareció días después en las cercanías de un cementerio. Su esposa, la británica Joan Jara recuperó su cuerpo en el Servicio Médico Legal porque fue reconocido por un funcionario. La familia de Jara inició el miércoles en Florida, Estados Unidos, una acción judicial contra el ex teniente del ejército Pedro Barrientos, al que acusan del disparo y de ordenar su acribillamiento.

Daroch dijo que la ceremonia del viernes fue la primera entrega de diplomas simbólica "ya que hay antecedentes de más ejecutados o desaparecidos en el período".

"Este proceso no se ha cerrado, estos son los casos que se pudo acreditar...esperamos realizar otra titulación como ésta, más adelante", concluyó.