Madrid afirma que sus obras están casi terminadas, Tokio hace gala de su dinero y Estambul exhibe todo su exotismo. Una de esas tres ciudades será elegida el sábado sede de los Juegos Olímpicos de 2020.

Hasta el último minuto, las candidatas buscarán convencer que tienen méritos de sobra para ganar la puja que finalizará con el veredicto del Comité Olímpico Internacional (COI), en la capital argentina.

La ceremonia de apertura será en la noche del viernes en el histórico Teatro Colón, emblema cultural de Buenos Aires, y otros momentos culminantes serán el domingo, cuando se decida la inclusión de un nuevo deporte entre la lucha, el béisbol/sóftbol y el squash, y el día de la clausura el martes con la elección del sucesor del presidente del COI, el belga Jacques Rogge.

Tokio tendría una ligera ventaja sobre Madrid, con Estambul un poco rezagada. Pero históricamente las votaciones del COI han ido contra todos los pronósticos, como ocurrió la última vez en Copenhague cuando Chicago, considerada favorita, cayó en la primera votación seguida por Tokio, despejando el camino para la victoria de Río de Janeiro por sobre Madrid en el sufragio final para los Juegos de 2016.

Madrid, que va por su tercer intento consecutivo, pone énfasis en que tiene la mesa lista con los mejores manjares y que solo le faltaría el postre y algunas bebidas.

"Tenemos el 80% de la infraestructura construida, es una candidatura segura, sin riesgos", dijo el jefe de la candidatura madrileña Alejandro Blanco. "Nosotros no hablamos de sueños, sino de realidades. No hablamos de maquetas. No tiramos el dinero, ni hacemos castillos en el aire".

Enarbolando la austeridad con orgullo, Madrid afirma que tiene asegurada la financiación de las obras olímpicas y que España tendrá un crecimiento económico estable en los próximos cinco años, pese a que el país se ha visto envuelto en una depresión financiera y un desempleo del 27 %.

A España le faltarían unos 1.940 millones de dólares en siete años, algo que para Tokio, por ejemplo, es como si le faltase una aceituna en medio de un banquete.

Nada menos que 4.500 millones de dólares es lo que cuenta el fondo de reserva del gobierno metropolitano de Tokio para ser anfitrión, según dijo esa ciudad en la promoción de su candidatura. Además, el 85% de las instalaciones están ubicadas en un radio de ocho kilómetros de la villa.

"Nuestro proyecto sitúa a los atletas en el centro de los Juegos para que puedan rendir al máximo", dijo el responsable de la candidatura Tsunekazu Takeda. Tokio organizó los Juegos en 1964 y además se postuló para los de 1960 y 2016.

Como si todo su poderío económico no fuese suficiente, Tokio presentó en Buenos Aires con dos embajadores inusuales: los "hermanos gemelos" Mirata y Kirobo, dos robots de 34 centímetros que representan la innovación típica del país asiático.

Un punto que le juega en contra a Tokio es una fuga de agua radiactiva de la central nuclear de Fukushima, que aún causa preocupación, además del terremoto y tsunami que asoló a Japón en marzo de 2011.

Estambul, que presentó su candidatura para los Juegos de 2000, 2004, 2008 y 2012, busca ser la primera sede del Medio Oriente y además de presentarse como un puente entre dos continentes por su pertenencia a Europa y Asia, su cultura es milenaria y tampoco tiene problemas económicos.

"Desde 2005, la economía turca es la que crece más rápido en Europa (5,7% anual)", dijo el jefe de la candidatura Hasan Arat. "Es la tercera economía en crecimiento del mundo. Desde la crisis de 2008, más de cuatro millones de personas tuvieron nuevos trabajos, y es la primera en empleo del continente europeo".

Al igual que sus rivales, Estambul ofrece flancos débiles como las recientes manifestaciones anti gubernamentales.

También preocupa su cercanía con Siria, envuelta en una cruenta guerra civil y de la que se sospecha que el régimen de Bashar Assad usó armas químicas en un ataque contra suburbios en Damasco.

"Estambul y Turquía están preparadas para difundir un mensaje de armonía y de paz", sostuvo Hasan. "Estambul une el este y el oeste y por primera vez los Juegos pueden ser a la vez asiáticos y europeos".

Algunas de las personalidades que apoyarán las candidaturas son el jefe del gobierno español Mariano Rajoy y los primeros ministros Shinzo Abe (Japón) y Recep Tayyip Erdogan (Turquía), quienes llegarán tras una reunión de líderes mundiales en San Petersburgo en la cumbre económico del Grupo de los 20.

Estambul, Tokio y Madrid, en ese orden y por sorteo, expondrán sus planes poco antes del veredicto final del COI, en un hotel de la capital argentina a la vera del Río de la Plata.

Si una de las tres candidatas obtiene la mayoría absoluta de los votos, será electa como sede del 2020. Si ninguna obtiene esa mayoría, la menos votada quedará eliminada automáticamente y en la siguiente etapa se elegirá entre las dos candidatas sobrevivientes.