El Departamento de Estado ordenó el viernes que el personal diplomático no esencial y las familias de todo el personal en la embajada estadounidense en Beirut salgan inmediatamente del Líbano por motivos de seguridad, mientras el gobierno y el Congreso debaten posibles ataques militares a la vecina Siria.

El Departamento también autorizó la partida voluntaria de diplomáticos y familiares del consulado en Adana, Turquía, que es el puesto diplomático estadounidense en ese país más cercano a Siria.

En una nueva advertencia de viajes al Líbano, el Departamento indicó haber instruido al personal no esencial a salir de Beirut e instó a los ciudadanos estadounidenses a irse del Líbano "debido a amenazas a instalaciones y personal de la misión de Estados Unidos".

"Se mantiene la posibilidad en el Líbano de un estallido espontáneo de violencia", afirmó.

"Las autoridades libanesas no son capaces de garantizar la protección de los ciudadanos o visitantes al país si estalla súbitamente la violencia. El acceso a fronteras, aeropuertos, carreteras y puertos puede quedar interrumpido con poca o ninguna advertencia", dijo la declaración. "Ocurren frecuentemente manifestaciones públicas con poco preaviso y tienen la posibilidad de tornarse violentas. Las disputas familiares, vecinales o sectarias suelen intensificarse rápidamente y pueden desembocar en tiroteos u otros hechos de violencia".

Los estadounidenses que están actualmente en el Líbano "deberían comprender que aceptan los riesgos al quedarse y deberían considerar seriamente dichos riesgos", agregó.

La medida ha estado en estudio desde la semana pasada cuando el presidente Barack Obama dijo que consideraba una acción militar contra el gobierno sirio por su supuesto uso de armas químicas el mes pasado que, según Washington, mató a más de 1.400 personas cerca de Damasco.

Jezbolá, un aliado de Assad que ha despachado combatientes a Siria, está basado en el Líbano y el departamento notó que Jezbolá "mantiene una firme presencia en partes de los suburbios al sur de Beirut, porciones del Valle de Bekaa y áreas en el sur del Líbano".

Poco después del anuncio del Departamento de Estado, unas 150 personas protagonizaron una protesta cerca del complejo de la embajada de Estados Unidos al norte de Beirut. Algunos de los manifestantes se pintaron las manos de rojo para simbolizar sangre.