Miles de manifestantes que se oponen al actual gobierno de Egipto salieron el viernes a las calles después de las plegarias del mediodía para participar en protestas a nivel nacional convocadas por la Hermandad Musulmana.

Al grito de "¡Abajo el régimen militar!", los manifestantes marcharon y ondearon banderas nacionales. Otros exhibieron imágenes del ex presidente Mohamed Morsi, líder de la Hermandad, que fue derrocado por los militares el 3 de julio luego de protestas masivas contra su gobierno. Las fuerzas de seguridad estaban en alerta.

Simultáneamente, las autoridades informaron sobre el robo del automóvil usado en un atentado contra el Ministerio del Interior.

El ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, que dirige la fuerza policial que reprime a los islamistas, escapó a duras penas de un atentado cuando un vehículo con explosivos hizo impacto en su convoy. Es el primer ataque contra un alto funcionario del gobierno desde la destitución de Morsi.

Un funcionario del Ministerio de Salud, Ahmed el-Ansari, dijo que un civil que se hallaba entre los 22 heridos --entre ellos policías-- falleció el viernes.

Varios periódicos publicaron en sus primeras planas fotos de los restos humanos calcinados, y el diario independiente Al-Masry Al-Youm sugirió que el ataque podía señalar el comienzo de una nueva serie de intentos de asesinatos políticos.

La Hermandad Musulmana emitió una declaración después del ataque afirmando que responde a la "fe islámica" y la "resistencia civil pacífica" y que condena el uso de la violencia. Pero el ataque suscitó temores de que los combatientes traten de expandir una campaña en represalia por el golpe. Un toque de queda que se impuso sobre gran parte de la nación desde mediados de agosto fue extendido en cuatro horas debido a las manifestaciones, a partir de las 7:00 de la noche.

Pese al ambiente caldeado, hombres y mujeres protestaron después de las plegarias del viernes al mediodía en El Cairo y las ciudades de Ismailia, Suez y Assiut, entre otras.